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30 abr 2018

Una Navidad diferente desde Brasil!!

José de Alencar fue nuestro anfitrión en Belem, una de las ciudades más influyentes de Brasil, en donde desemboca el Río Amazonas y punto estratégico para los portugueses cuando la fundaron cerca del 1600. Jóse ya está jubilado, y ha viajado en motocicleta por muchos países en su Harley Davidson, habla muy bien español por lo que no ha sido difícil la comunicación, pese a que nosotros apenas balbuceamos portugués. 



A inicios del siglo XX, Belem era una de las ciudades más prósperas de América Latina gracias a la explotación del caucho, en esos tiempos poseía la última tecnología y estaba repleta de extranjeros inversionistas. Hoy su desarrollo se ha detenido y la basura es la que domina sus calles quedando sólo el recuerdo de aquella bonanza que duro hasta 1912, cuando entró a escena el caucho asiático. 

El puerto de Belén es un mudo testigo de aquellas épocas de esplendor, aunque aún llegan barcos que provienen de Manaos con turistas que desean navegar el Amazonas. Aquí funciona un museo, una cervecería artesanal, heladerías de prestigio, puestos de artesanía y ropa, restaurantes y cafeterías.

Debido a que estos días estuvo lloviendo, José nos llevó a conocer parte de la ciudad en su auto, es un hombre muy culto, conoce muy bien la historia de su país y de su ciudad, también nos impresionó lo bien que conoce la historia de Chile. 

En una de esas salidas, nos llevó a probar muchas delicias gastronómicas típicas de la región, como el pirarucú, farinha de mandioca, calderada mista y el açaí, que destaca como uno de los productos estrellas de Brasil.  







El açaí es un fruto redondo como una baya muy similar a un arándano que crece en unas palmeras llamadas Açaízeiros, se dan solamente en estado silvestre en la selva al norte de Brasil. Dicen que tiene muchas propiedades benéficas para la salud, los indígenas lo han consumido por siglos, y hoy es tan popular que lo encuentras en helados, dulces y jugos. Su sabor no se parece a nada que hayamos probado antes, no es dulce ni salado, por lo que la gente lo come con o sin azúcar, a nosotros nos gustó más con azúcar y como postre. Luego veríamos este producto en todos lados durante los 3 meses que estuvimos en Brasil. 



Nuestro paso por Belem fue corto, estamos en busca de un lugar tranquilo donde pasar navidad y año nuevo, pero no hemos encontrado ese lugar en los mapas, habíamos pensado en un parque nacional, pero no hemos encontrado lo que buscábamos. 

Así que continuamos hacia la siguiente ciudad, moviéndonos ahora hacia el oeste, acercándonos al océano atlántico. Nos han dicho que las playas de ese sector son hermosas, pero para llegar allá, aun tenemos que recorrer casi 2 mil kilómetros, el llamado Nordeste.  

Susan se había puesto en contacto con Falcon Negro, un viajero brasilero muy conocido quien a su vez nos puso en contacto con Junior del Moto Club Brothers en Sao Luis de Maranhao. En Brasil la ayuda al motociclista está muy organizada, los Motoclubes también y colaboran entre ellos, casi nunca hay peleas entre sus integrantes o entre clubes. 

Carlos Andres, quien habla muy bien español con acento entre colombiano y venezolano nos recibió para llevarnos a la casa de Junior, quien sería nuestro anfitrión en Sao Luis y quien nos llevó posteriormente a la casa club de los Brothers.  

Es una amplia casa en la playa, cómoda y segura. Antes de llegar, Junior nos llevó al supermercado y compró mercadería como para dos semanas, incluyendo mucha carne y cerveza. "Este es un regalo para ustedes, no se preocupen de nada".

La hospitalidad brasilera es abrumadora, en todos lados nos recibieron con los brazos abiertos, nos llevaban a la casa club y rara vez nos dejaban gastar en algo, es sorprendente. Pero las sorpresas estaban recién comenzando. 

Ya faltaba poco para navidad y aun no sabíamos donde estaríamos, no queríamos importunar en algún motoclub, pero la familia de Junior fue a pasar noche buena a otra ciudad, Junior se quedó por trabajo, por lo que nos invitó a pasar navidad junto a él. Junior es muy alegre, de unos 50 años y también habla muy bien español, él también ha recorrido parte de Sudamérica en su flamante V-Strom 650. 

El misterio y preocupación de donde pasaríamos la navidad ya estaba resuelto. Como estaríamos solos con Junior, se contactó con un amigo cercano de un moto club familiar, los Barba Gatos, son todos muy simpáticos y cercanos, son unas personas muy interesantes, tanto así que podríamos escribir un libro solamente describiendo al moto club y sus integrantes. 

Sin embargo lo describiremos así, Jorge Braz, presidente del club, nos llevó a un city tour por Sao Luis, él es profesor de historia, muy culto y apasionado por la arquitectura y el arte de la ciudad. El recorrido que nos armó por la ciudad parecía sacado de una agencia de viajes. 


Con Barba Gatos y Junior






Recorrido por Sao Luis de Maranhao

Durante ese recorrido vimos un sin numero de cosas interesantes, sobre todo en lo arquitectónico y conocimos la historia de la ciudad. La arquitectura de Brasil, y la configuración de sus ciudades es diferente a lo que habíamos visto en el resto de Sudamérica, mezcla de portuguesa, española y holandesa, lo cual la llevó a convertirse en patrimonio mundial de la UNESCO.

Y es que la arquitectura de las ciudades brasileras y su configuración es muy distinta al resto de Sudamérica, ya que fueron en su gran mayoría dominados por los portugueses, a diferencia de los españoles que conquistaron el resto del territorio. También se ve una gran diferencia en el proceso de independencia, muy diferente a la que se llevó a cabo en los países conquistados por los españoles. El proceso de independencia brasilero fue en una relativa paz y poca resistencia por parte de Portugal. 





Me impresionó mucho el realismo de esta pintura en aquella puerta abandonada

Pero lo que más nos llamó la atención, fue cuando nos adentramos en un barrio claramente peligroso, aunque eramos un grupo grande, Susan y yo nos sentíamos inquietos, las miradas de la gente, el lenguaje corporal de los que nos rodeaban, y uno que otro con cara de pocos amigos que nos seguía por un par de cuadras. 

Hasta que una de esas cuadras, vimos a la policía, algunos de civil arma en mano, como esperando algo, pero alrededor de ellos habían niños jugando a tirarse agua y harina, caminamos cerca de la policía mientras Jorge nos contaba de las calles y la arquitectura, vimos el cadáver de un tipo tirado en el suelo... 

Todos actuaron con normalidad, pasamos a escasos 3 metros del cadáver, el cual era custodiado por la policía, los niños jugando cerca de él, prácticamente saltaban sobre él esquivándolo. Fue una experiencia muy diferente, y poderosa. Es difícil describir todo lo que sentimos en ese momento, tratando de actuar con naturalidad frente a la normalidad con que lo hacían todos los demás, aun cuando todas las alarmas de nuestros instintos saltaban y sonaban como locas. Nunca había visto un cuerpo sin vida tirado en la calle, quién sería, qué ocurrió, es esto normal?. En parte por respeto y por no hablar bien el idioma, no preguntamos nada al respecto. Incluso el día de hoy me estremezco cuando lo recuerdo, y muchas dudas rondan mi mimente. Lamento tanto no haber podido hablar portugués fluidamente. Fue un momento intenso  y potente, que pasó casi desapercibido, pero que caló hondo en nosotros.





A la noche siguiente nos preparamos para pasar navidad junto y los Barba Gatos. Llegamos a la casa de la mamá de Jorge, donde se reúne toda la familia para las fechas importantes, Jorge nos explica que son muy cercanos y unidos. 

Aunque no es la primera vez que paso navidad fuera de casa, ni en otro país, sí es primera vez que la pasamos en una cultura muy distinta a lo que estábamos acostumbrados. En Brasil la navidad no se traduce en la locura consumista que vemos en Chile y que hemos visto en otros países, aquí la navidad es más tranquila, quizás hasta más respetuosa y los grandes regalos son solo para los niños.  

Llegamos a la casa, donde había unas 30 personas, todos nos recibieron con los brazos abiertos. En una mesa larga estaba servida la comida, distintos tipos de platos a la usanza brasilera, esto es que se sirven varias comidas diferentes, varias ensaladas y a veces varios postres. Cada uno toma un plato y se sirve lo que van a comer, como auto servicio. 



Aquí en Brasil no se acostumbra a sentarse todos juntos a la mesa, ni esperarse para comer, cada uno se sirve, se sienta donde quiere, no necesariamente a la mesa, y come, cuando termina lleva el plato a la cocina. Así fue nuestra abundante y sabrosa cena de navidad, conversando con los que hablaban español y portuñol, nuestro portugués, el mio al menos, aun no daba para comunicarme con la gente, Susan entiende y habla más portugués que yo.  

Después de la cena llegó la hora de los regalos. Cada uno de nosotros lleva un regalo, los que no son cosas caras, incluso a veces son un poco en broma, luego se hace una especie de amigo secreto, donde cada uno en forma "secreta", le entrega el regalo a uno de los asistentes. De esta forma todos recibimos algún regalo. 

No existe el estrés ni el endeudamiento por intentar comprar cosas que no podemos realmente comprar, me gustó esta forma de pasar la navidad. Aunque la pasamos con un grupo muy grande y alegre, fue tranquilo y lo disfrutamos mucho. 


Todos son muy amigables, cordiales y cariñosos con nosotros, perfectamente podríamos haber pasado año nuevo aquí, pero no queríamos abusar de la hospitalidad de esta gente tan cariñosa.

Recorrimos algunas playas con Carlos Andres y su linda esposa, Leticia, con quienes aun seguimos en contacto. Ellos también nos trataron como parte de la familia, Leticia hizo muy buena amistad con Susan, y aunque todos nos pedían que nos quedáramos, fue con Letica, Carlos Andres y Junior con quienes estrechamos más lazos, y hasta el día de hoy los extrañamos mucho... 



Son de esas personas tan buenas, honestas y transparentes que te encariñas muchísimo y muy rápido, aunque pasas pocos días con ellos, sientes que los conoces desde siempre, y aquellas despedidas son las más amargas. 


Carlos Andrés y Leticia

Nosotros

Aunque teníamos ganas de quedarnos, decidimos no abusar de la hopitalidad y continuar hacia el oeste, nos hablaron de un lugar muy especial donde podríamos pasar el año nuevo. 

Pero yo no podía irme de Sao Luis sin un gran regalo... el día anterior a la partida, Junior noto que mi moto tenía una pequeña fuga de aceite, me obligo a ir al mecánico, como no era grave, yo no me preocupé y decidí revisarla más adelante cuando pudiéramos reunir más dinero. Como no hablamos portugués, no hemos podido hacer las charlas en las universidades, sólo hemos vendido algunas postales en un par de ocasiones.  

Sin embargo Junior insistió en que no me podía ir así, por lo que conversó con los demás que habíamos conocido durante esos días y decidieron pagar la reparación de mi motocicleta. Hubo que cambiar una empaquetadura y rectificar una rosca rodada, que era la que no apretaba y por donde fugaba aceite. Sin dudas un gran regalo de navidad. 

Esta navidad fue muy diferente, pues por primera vez en mucho tiempo, sentí nostalgia del hogar, de la familia y los amigos que no están aquí con nosotros. Estar con Susan aligera todo eso, porque estamos juntos, nos tenemos el uno al otro, y sabemos que juntos somos fuertes.  

Estaremos eternamente agradecidos por toda la preocupación, por todo lo que nos enseñaron y compartieron con nosotros, por todo lo brindado en este bello país. Gracias a Junior, Jorge Braz, Falcon, Carlos Andres, Leticia, Francisco y Emilson, siempre los recordaremos con mucho cariño. 





En el próximo relato les contaremos dónde pasamos año nuevo, y cómo fue para nosotros pasar un año nuevo en Brasil!! 

Muchas gracias a todos nuestros amigos que siguen en contacto, y a nuestras familias por el apoyo incondicional en esta aventura. Les mandamos un abrazo gigante.

Agradecemos también a Relieve, Honda Colombia,  Honda Brasil, Liqui Moly, Cardo Scala Rider, Mx Metzeler Chile, Honda Adventure, Año 1, Bujías Brisk Chile, Trail on Fire, Loretta Motos Chile, Indo Trail, MotoCenter, ProCircuit, y Moto-K.

31 mar 2018

Travesía en el Amazonas: Parte 2

A orillas del Río Amazonas no hay buses escolares, pero sí estos curiosos botes escolares "estacionados" uno al lado del otro

Mientras escribo estas líneas, estoy sentado en la comodidad de la casa de mis padres, en Santiago de Chile, sí, acabamos de regresar a Chile. Mi departamento en el centro de la capital aun lo tengo arrendado, y no pretendo recuperarlo todavía.

Acabamos de llegar del gran evento en MotoCamp Pucón de Horizons Unlimited, the First HU Travellers Meeting, una experiencia maravillosa donde compartimos la historia de nuestro viaje, escuchamos a otros grandes viajeros, nos reencontramos con viejos amigos y tuvimos la oportunidad de forjar nuesvas amistades. 

Ahora en Santiago, tenemos mucho que hacer y organizar, pero las aventuras en este blog no terminan, iremos actualizando la página web y el Facebook lo más frecuente posible, también les iremos contando de nuestros próximos proyectos, la Expedición en Moto no termina aquí, pues el Viaje Continúa…

Los recientes acontecimientos ocurridos en la selva de Bolivia y Brasil han pasado muy rápido, no hemos tenido mucho tiempo de procesar todo lo ocurrido, y seguimos en movimiento navegando el Río más largo y caudaloso del mundo, el Amazonas.

Hay pocas opciones para salir de Manaos, una de ellas es ir hacia Boa Vista y luego elegir entre Venezuela o Guayana. Más que por inseguridad política, decidimos no ir a Venezuela por tiempo y dinero, se nos están acabando ambas cosas. Para ir a Guyana hay que cruzar más de 500 km de barro (ya comenzó la época de lluvias) y no queremos volver por donde llegamos, así que sólo queda una opción, ir hacia el Este, donde desemboca el Río Amazonas, pasando por Santarém y Belem. La única forma de llegar a esos lugares, es navegando el río, o a través de la carretera fantasma, la mítica Transamazónica, muy difícil en época lluviosa, por lo que decidimos no realizarla en esta oportunidad.

Encuentro de las aguas, el Río Negro se junta pero no se mezcla con las aguas del Río Amazonas

Debido a que se aproxima navidad y año nuevo fue muy difícil negociar el barco que nos llevaría de Manaos a Belem. Salió mucho más caro de lo que pensábamos, pero no podíamos esperar hasta año nuevo en Manaos, así que continuamos hacia Belem.

Normalmente el barco cuesta 150 a 200 reais por persona y por moto, pero los "representantes" de los navíos en el puerto nos querían cobrar 500 reais solo la moto, UNA moto. Luego de conversar y tratar de negociar con varias personas en un paupérrimo portuñol, logré hablar directamente con el capitán. El precio quedó en 300 reais cada pasaje y 300 cada moto. Mucho más caro de lo presupuestado.

Nuestro abordaje fue un poco estrambótico, les recomiendo leer la entrada anterior para los detalles. Una vez en el barco, nos dispusimos a ordenar nuestro equipaje, estacionar y estibar las motos y ver dónde pondríamos las hamacas. Este barco es mucho más grande que el anterior y va repleto de gente, lo que hace que sea un poco más peligroso dejar las cosas a la vista. Apilamos todo cerca de las motos y el bolso de expedición lo pusimos debajo de nuestras hamacas para mayor seguridad.


La vida en el barco

En el barco conocimos a un chileno que viene viajando con un ecuatoriano en bicicleta, Alex y Diego, ellos hicieron la travesía que queríamos intentar nosotros desde el Coca en Ecuador, hacia Perú, luego Leticia y finalmente Manaos, tienen la ventaja que no deben pagar por las bicicletas.

También conocimos a una pareja de argentinos que vienen desde México en bicicleta y acaban de cruzar todo Venezuela. Axel y Julieta nos cuentan de la actual y difícil situación que enfrenta el país, aunque no vieron escenas de delincuencia, la escasez de alimentos y de dinero circulante hizo muy difícil la travesía.

Y también conocimos a uno de los personajes más interesantes del viaje, con quien hicimos una gran amistad y hasta el día de hoy seguimos en contacto, él es Tacio Ulises Sampaio. Ya está jubilado y es motociclista desde su juventud. Ahora se dedica a viajar en moto por el mundo, en este momento tiene una flamante Africa Twin CRF 1000, ha recorrido más de 30 países en las Américas, Europa, Rusia y Asia. Este año iba a ir a África, pero decidió aplazar el viaje para el próximo año debido a la inestabilidad política de algunos países que quiere visitar.

Él es un Fazedor de Chuva, un gremio muy interesante acá en Brasil que incentiva el mototurismo a través de la instauración de diversos desafíos, donde el más importante es conectar Ushuaia en Argentina (el extremo más austral de las américas) con Prudhoe Bay en Alaska (el punto más septentrional de las américas) quien logra eso gana el título de Fazedor de Chuva (Hacedor de lluvia) emulando el antiguo título que se otorgaba en África a quien era capaz de realizar lo imposible.

Al igual que nosotros él intentó entrar a Venezuela por Colombia para ir a Brasil, pero no lo consiguió y regresó hasta Perú donde embarcó hacia Iquitos, luego a Leticia en la frontera colombiana, después a Manaos en Brasil y finalmente a Belem, que es el barco en el que estamos actualmente.

Conversando con Tacio en la cubierta

Una nueva amiga de Fortaleza junto a Alex, Diego, Axel y Tacio.

Esta es una de las mejores experiencias que hemos vivido en el viaje. Era una de nuestras metas y sueños, poder navegar el Río Amazonas. Ha sido muy interesante todo lo que hemos experimentado, aun cuando las condiciones de este barco son más precarias que las del anterior, es más viejo y sucio y tampoco están incluidas las comidas, aunque pensábamos que sí, por el costo del pasaje y porque en el otro barco sí nos dieron de todo. Todo esto le agrega un condimento muy interesante a esta aventura. 

Sin embargo, saber que las comidas no están incluidas, nos golpeó bastante, pues como embarcamos muy apresurados no preguntamos y tampoco nos dio tiempo de comprar nada. Afortunadamente, con Susan, siempre llevamos un poco de comida en las maletas de las motos por si necesitamos hacer una parada urgente o si quedamos varados en la carretera sin poder comprar nada, hasta ahora nunca nos ha ocurrido, pero llevar esas raciones de emergencia nos han salvado varias veces. Sin embargo, sabíamos que esa comida era insuficiente para los 4 días de navegación que teníamos por delante.

Tacio, Alex y Diego tampoco trajeron comida, pues en todos los barcos anteriores las comidas estaban incluidas. Ahora estaban igual que nosotros, sin comida y poco dinero, a excepción de Tacio, que él viaja con mayor presupuesto.

Para el almuerzo de ese día teníamos yogur, cereales y fruta, que iba a ser nuestro desayuno, pero con todo el ajetreo de esa mañana, lo comimos en el barco. La cena la salvó Tacio, en Manaos había comprado pan y queso que era para el desayuno del siguiente día y lo compartió con nosotros. Ya veríamos como resolveríamos el resto de las comidas. A bordo del barco venden algunas cosas para comer, también desayuno, almuerzo y cena, por la módica suma de 15 reais cada comida y 8 reais el desayuno, un robo absoluto.

El despertar fue muy temprano, la gente en los barcos siempre comienza la vida varias horas antes del amanecer, a eso de las 5 am. Nosotros nos obligamos a dormir un poco más, pero a las 7 ya estábamos levantados.

Susan preparó para el desayuno yogur con naranja y galletas, mientras lo hacía descubrió una pequeña cocina habilitada en el primer piso del barco para el uso de los pasajeros, la cual estaba destinada a calentar agua y las comidas ya preparadas. Aprovechando que estaba desocupada comenzó a preparar arroz, medio escondida para que la tripulación no nos descubriera cocinando. Ese fue el almuerzo de los cinco viajeros a bordo, un arroz clandestino acompañado de ensalada de repollo y tomate.

No hemos tenido la necesidad de hablar con mucha gente en portugués porque Tacio habla español, Alex y Diego obviamente también, conocimos unos cubanos y posteriormente a los argentinos Axel y su novia Julieta. Entonces nuestro avance en el idioma ha hecho muy lento, pero tratamos de comunicarnos con la gente para compartir.

Sin embargo ha sido difícil mantener conversaciones en portugués, son muchos acentos diferentes ya que hay gente viajando desde todas las regiones de Brasil, por lo que se hace aún más difícil la comunicación. Cuando ya te habitúas al acento de una persona y piensas que les vas a entender a todos, viene otro a saludar y no entiendes nada. Tardas unos minutos en acostumbrar el oído al acento tan cambiante.

La cena fue un banquete, el barco hizo una parada más larga en Santarem, lo que nos daba tiempo de ir a comprar algo para comer, yo me quede cuidando las motos y el equipaje en el barco mientras que Susan, Diego y Tacio fueron a comprar para salvar los otros dos días, tarea que no fue fácil, ya que por ser domingo casi todo el comercio estaba cerrado. Mientras esperaba, la tripulación me hizo cambiar todas las cosas, a mí y a otras personas para poder meter más autos, todo en medio de una desorganización tremenda.

En eso subió la pareja de argentinos que viajan en bici, hicimos muy buena onda con ellos. Susan, Diego y Tacio regresaron de las compras con varias provisiones y adicionalmente Tacio nos compró pizza para compartir con todos. Justo esa noche un chico de la tripulación le había regalado una porción gigantesca de cena a Susan. Esa noche comimos muy bien.

A la mañana siguiente compartimos el desayuno con los argentinos, ahora con las nuevas provisiones las comidas no resultaron un problema, repetimos la fórmula de cocinar arroz en secreto y lo acompañamos con atún.

Nos habían recomendado pasar a Santarem, y estaba en nuestros planes, pero si ya nos costó caro el pasaje en esta fecha, intentar embarcar la próxima semana desde Santarem sería aún más caro. Quedará para la próxima expedición como muchos otros lugares.

Contemplando la anchura del río amazonas

Hay quienes dicen que el Río Nilo es más grande que el Amazonas, pero el río egipcio tiene 6.800 km y el Amazonas casi 7 mil. Sí estamos seguros de lo ancho que es el río, porque el tercer día parecía que íbamos en el mar o en un lago inmenso como el Titi Caca porque se veía agua hacia cualquier lado al que miraras.


Cortinas de lluvia, momento en que todos arrancábamos de cubierta para buscar refugio


La lluvia ha sido muy fuerte, el cuarto día se sentía muy parecido a ir navegando el mar, con olas muy muy altas, la ligera embarcación se movía completamente y algunas personas no soportaron el movimiento, iban muy mareadas y terminaron vomitando en el baño.


Pequeñas forestales



En cada parada, se acercan los mercaderes a ofrecer sus productos

Durante la travesía el barco para muchas veces en distintos pueblos de colonizadores del río Amazonas, pueblos que se sustentan en la pesca, la búsqueda de oro y la tala de árboles, son pueblos pequeños, aislados, cuya única conexión con el resto del país es aquel inmenso río. Los barcos dejan encomiendas y se llevan otras para los pueblos siguientes, la gente ofrece sus productos a los pasajeros. Los turistas y viajeros nos dedicamos a fotografiar las curiosidades que nos ofrecen estos poblados.


Una de las tantas iglesias que se pueden observar en los pequeños poblados

Estación de gasolina, a orillas del río

Bote de la policía


Parte de lo que se ve y se vive cuando nos acercamos a un poblado en medio de la nada, pero a orillas del río, fuente de vida y de comercio

Una mañana desperté con la selva muy cerquita del barco, estábamos pasando por uno de los angostos brazos del río amazonas, tan angosto que el pequeño barco apenas cabía. Ahí baja mucho la velocidad porque hay varias comunidades indígenas, la tripulación les arroja bolsas con comidas y golosinas a los niños, algunas personas del barco los imitan y les arrojan cosas, entonces los niños se acercan en sus pequeños botes remando una vez que el barco pasó. Es una escena un tanto conmovedora, la pobreza absoluta y la expresión de tristeza en los rostros de los niños es impactante.




Muchos niños acercándose a la embarcación para descubrir qué es lo que la tripulación y a gente les lanzarán a las turbias aguas

Uno de los cubanos que conocimos no pudo contener las lágrimas. Dice que en Cuba se pueden ver aún muchas cosas malas, injusticias, pero jamás ese nivel de pobreza, ni un niño mendigando comida. Nos decía que eso le ha impactado mucho en Brasil (y si va a otros países también le pasará), ver la pobreza y la miseria en la que vive la gente, sobre todo niños, le dio mucha pena.  “Eso en Cuba nunca lo vas a ver, sí tenemos muchos problemas, pero el hambre y niños mendigos no es uno de ellos…”. Y precisamente este cubano, es contrario al gobierno de Fidel Castro.

Tacio vive en Recife, son 2.000 km desde Belem, nos dice que nos estará esperando en su casa, pero que no vayamos con él ahora porque él quiere estar para navidad allá, por lo tanto, va a hacer 500 km diarios para llegar el 24. Aunque nosotros vamos más rápido de lo habitual, en este lado hay muchos lugares que visitar.

Desembarcamos en Belem, una ciudad enorme, y una de las más viejas del continente. Allí nos despedimos afectuosamente de los argentinos, el chileno y el ecuatoriano que van en bicicleta. Junto a Tacio nos fuimos a la casa de uno de sus amigos en Belem, José de Alencar, quien nos recibió cordialmente. 

La única foto donde aparecemos todos juntos, Ariel, Tacio, Axel, Alex, Diego, Susan y Julieta

Pronto será navidad y año nuevo, sabemos que en estas fechas todos los precios se disparan, debido a eso, estamos buscando un lugar agradable, donde no haya mucha gente y que los precios no suban tanto, quizás algún parque nacional donde acampar unos días. 


Los invito a descubrir donde pasamos las fiestas de fin de año en la próxima bitácora, muy distinto de lo que buscábamos, muy diferente de lo que pensamos seria en Brasil, pero sin dudas memorable. 

Muchas gracias a todos nuestros amigos que nos siguen en este viaje, a nuestras familias por apoyarnos tato y a las marcas que han creído en este sueño. El Viaje Continúa...

Relieve, Honda Colombia,  Honda Brasil, Liqui Moly, Cardo Scala Rider, Mx Metzeler Chile, Honda Adventure, Año 1, Bujías Brisk Chile, Trail on Fire, Loretta Motos Chile, Indo Trail, MotoCenter, ProCircuit, y Moto-K.

24 feb 2018

Manaos, en el Corazón del Amazonas

Recorriendo Manaos

Llegar a Manaos era un hito muy importante en nuestro viaje por dos motivos, uno, queríamos conocer el corazón de la selva amazónica, siendo históricamente un lugar muy importante y clave no sólo para el comercio. Y, por otro lado, queríamos intentar visitar la fábrica donde nuestras motocicletas nacieron, Moto Honda da Amazônia.

Manaos es una ciudad en el medio de la selva tropical, la más grande del mundo, fundada por portugueses en los años 1600. El actual nombre es un homenaje al pueblo indígena Manaus que habitó en la zona. Explotó económicamente en la época de la Fiebre del Caucho siendo considerada una de las ciudades más desarrolladas y prósperas del mundo a fines de 1800. 

Hoy es uno de los centros empresariales más importantes de Brasil y América Latina. Aquí se encuentran industrias de talla mundial en las cuales se fabrican desde electrodomésticos de marcas japonesas, hasta artesanía nacional e incluso vehículos tan importantes como Harley Davidson, BMW, Fiat y Honda. Honda da Amazônia, que fue fundada en los años 70, es una de las industrias más importantes del mundo de la marca japonesa que fuera creada por Soichiro Honda bajo el nombre de Honda Technical Reaserch Institute en 1946. 


Las Falcon Rockeras en Honda da Amazônia

Muchos nos han dicho que si llegas a la Honda de Manaos sales prácticamente con moto nueva, sabemos que eso no es verdad, es sólo un mito urbano que le pasó al amigo de un amigo. Hemos hablado directamente con viajeros argentinos que fueron en Falcon a Manaos esperando alguna reparación o cambio de motor, pero como la NX400 es una moto que se dejó de fabricar hace algunos años, sus repuestos específicos no están en producción. 

Antes de salir de Porto Velho, Susan envió un correo preguntando si podíamos visitar la fábrica de Honda en Manaos. Le escribimos al vicepresidente de Honda Manaos y Latinoamérica, Koji Maehara, a quien conocimos en la Feria de las Dos Ruedas en Colombia hace varios meses atrás, ¿no has visto esa historia?, puedes leerla acá!

La respuesta fue muy rápida y sorpresiva pues no solo nos invitaron a conocer la fábrica, sino también planificaron dos días de actividades para nosotros, se comunicaron varios gerentes de distintas áreas para darnos la bienvenida. 

En Manaos alojamos con el Moto Club Almas Livres quienes nos hospedaron en su sede, una casona gigantesca. Acá en Brasil todos, o casi todos los Clubes tienen casa club donde se reúnen y reciben a los amigos y viajeros.


Sede Almas Livres MC y el equipo Honda

El primer día comenzó con la llegada de dos guardaespaldas a la casa club de Almas Livres, los guardias nos condujeron a la Fábrica de Moto Honda da Amazônia donde nos recibieron varias áreas de gerencia, nos hicieron una entrevista en la cual contamos nuestro viaje en el mejor portuñol posible, por fortuna varios de los gerentes sí hablaban español, y nos asignaron a uno de ellos para que nos acompañara siempre y pudiéramos entender todos los procesos que estábamos a punto de ver. 




Contando nuestra aventura en la Fábrica de Honda

El recorrido por la fábrica fue muy interesante, pasamos al área de producción donde vimos paso a paso la fabricación de las motocicletas, debido a que no está permitido sacar fotos ni filmar, contrataron un fotógrafo profesional para acompañarnos los dos días, luego el fotógrafo nos envió las fotos de este episodio tan importante que pasamos en compañía de la familia Honda Brasil. 

En Moto Honda da Amazonía fabrican absolutamente todo, desde los metales para los motores, hasta los plásticos de las motos. En el caso de motocicletas de alta cilindrada como la Africa Twin, el motor viene desde Japón y algunas piezas desde Italia, todo lo demás se fabrica en Manaos. Durante todo el recorrido vemos mensajes muy interesantes de Soichiro Honda colgados en los muros, frases de reflexión, motivación y de mejoramiento orientado a satisfacer al cliente.





Recorriendo Motor Honda da Amazônia

Otro de los legados del fundador del ala dorada lo vimos cuando nos invitaron a almorzar al comedor de los trabajadores, pues todos visten con un uniforme único, para no hacer distinciones de rango, en general todo es muy inclusivo, se respira en el ambiente esa influencia japonesa.



Com el equipo de Honda

El almuerzo era buffet, como es clásico en Brasil, pero teníamos muchas opciones para elegir, al igual que todos los trabajadores, desde lo tradicional brasileño hasta comida nipona, porque aún trabajan algunos japoneses para asegurar que todos los procesos se cumplan con los estándares de la fábrica Honda en Japón. 

Hemos escuchado muchas veces decir que las empresas no regalan nada, que para conseguir apoyo necesitas ser un piloto reconocido o un youtuber famoso. No somos ni lo uno ni lo otro, simplemente somos dos locos con un sueño. ¿Cómo no vamos a estar agradecidos y orgullosos de la marca si cada vez que hemos necesitado algo nos han apoyado? Primero en Chile con el concesionario ProCircuit de Lira, luego Honda Colombia, en todos los concesionarios a través de la ensambladora Fanalca, se preocuparon que no nos faltara nada durante los 6 meses que rodamos en el país cafetero. Y ahora Honda Brasil una vez más hace honor al lema de la compañía, The Power of Dreams.

Después de almorzar nos llevaron al concesionario Honda Cometa Motocenter, pues en la fábrica ya no tienen piezas de la moto, los gerentes nos explicaban que si fuese una motocicleta de producción actual habría sido más fácil realizar ajustes y cambios necesarios a las Falcon Rockeras, por eso nos llevaron a un concesionario para realizar las mantenciones y cambiar algunos repuestos. Sabíamos que era posible conseguir un cambio de aceite, pero ellos fueron más allá. 



Consecionario Honda Cometa en Manaos

Pues con el cambio de aceite cambiaron los filtros, de aceite y de aire, cambiaron algunos pernos que habíamos perdido en el camino, neumáticos delanteros nuevos, cable de velocímetro nuevo para Susan que estaba dañado, e incluso la pieza mas cara e importante que necesitábamos, el tablero digital de Susan que tiene un costo de 1400 reais, 250 mil pesos chilenos. En Chile cuando lo cotizamos el 2016 (se rompió en una caída que Susan tuvo en Tierra del Fuego) costaba 380 mil pesos chilenos. Sin dudas una tremenda ayuda para nosotros. 

Cambio de tablero para la moto de Susan




Mantención completa a nuestras Falcon Rockeras

Como si fuera poco, luego de las mantenciones nos invitaron a cenar esa noche a un restaurante muy muy caro. Nos fueron a buscar en auto (Honda por supuesto) para que pudiéramos beber y degustar distintos licores nacionales. Toda la comida era muy variada y sabrosa. Distintos peces y carnes. El alcohol estrella fue la cachaça. 

Pasamos una velada muy agradable, conversando de motos, de viajes y de las diferencias culturales entre Chile y Brasil, en el mejor portuñol que pudimos. Todos fueron muy amables y simpáticos con nosotros. Es increíble como gerentes tan importantes se dieron el tiempo de ir a cenar con nosotros, que no hemos ganado nada ni somos grandes deportistas, sólo somos dos moto-viajeros más dentro de los grandes aventureros que existen hoy en día. Por eso les estamos muy agradecidos a cada uno de ellos. 

Nos habría gustado hablar portugués en ese momento, para poder comunicarnos más fluidamente con ellos y darles las gracias como correspondía. Hoy ya es muy fácil, pues después de 3 semanas en Brasil logramos aprender lo básico y expresarnos con mayor facilidad.  

Al día siguiente debíamos madrugar nuevamente porque las actividades no se acababan. Nos llevaron a reunimos con otros gerentes para realizar un City tour y llevarnos a una sesión de fotos con el fotógrafo Saulo Nogueira. Fuimos a la Playa Ponta Negra, al Teatro Amazonas y al Puente del Río Negro, uno de los más grandes que hemos visto y uno de los más largos de Sudamérica. Para el almuerzo nos llevaron a un buffet de carnes asadas. Mucha comida y muy sabrosa.  










City tour con el equipo Honda

Después de almuerzo fuimos a un lugar muy interesante. El Centro de Entrenamiento de Transito Honda (CETH) donde realizan muchas actividades, principalmente con niños donde les enseñan la conducción con responsabilidad a través del Clubinho Honda. Ahí también tienen cursos y talleres para adultos que quieran mejorar sus técnicas de conducción tanto On road como off road, para lo cual cuentan con pistas especialmente acondicionadas y un simulador de manejo. Tuvimos una clase exprés y nos explicaron sobre el nuevo sistema de frenos que ha desarrollado Honda.

Se trata de un sistema combinado CBS (Combined Breake System), desarrollado especialmente en Brasil porque la mayoría de pilotos brasileros no usa el freno delantero, es un tema cultural. Sabemos que el freno más importante es de hecho el delantero, entonces los ingenieros de Honda desarrollaron un sistema combinado, cuando se presiona el freno trasero, el delantero también se bombea automáticamente, pero de forma muy leve, haciendo que el frenado sea más efectivo y seguro.








Este fue el primer modelo fabricado en Honda da Amazônia

Centro de Entrenamiento de Tránsito Honda

Realizamos test drive de varias motocicletas, la XRE300, XRE190, Invicta, y la espectacular Africa Twin CRF1000. Una motocicleta mucho mas liviana de lo que se ve, muy cómoda, con mucha fuerza y maniobrable al mismo tiempo. A Susan le quedó muy cómoda la moto, por lo que nos ofrecieron dejar las Falcon y llevarnos la Africa Twin, pero nuestras Falcon Rockeras nos han acompañado por todo Sudamérica y no tienen precio!! (ojalá hubiese ocurrido así, jajaja). 



Test drive Africa Twin

Así terminaron dos días de ensueño con Honda Brasil. Creo que todos alguna vez soñamos con que la marca que elegimos nos apoye, no sólo nos apoyaron, el trato que nos dieron fue siempre muy cordial y cercano, como si fuésemos personas muy importantes o pilotos de la marca. Es una de las mejores formas de fidelizar a los clientes, crear un vínculo con la marca y demostrarnos cuál es el verdadero Poder de los Sueños. 

Estamos enormemente agradecidos de todo el equipo Honda que se esmero en darnos lo mejor durante esos dos días, sin conocernos en absoluto, hasta el día de hoy, aun mantenemos contacto por whatsapp con algunos de ellos. 



Nos despedimos de la familia Honda

Pero la aventura no termina ahí, pues queríamos pasar el fin de semana en Manaos para recorrer otros lugares de la ciudad. Esa noche el moto club Almas Livres se reunió para realizar una actividad a la cual fuimos invitados. Asado, cerveza y rock para terminar dos días maravillosos. Compartimos mucho con ellos aunque el idioma seguía siendo una barrera, pero los brasileros en general tienen mucha paciencia para hacerse entender, hablando más lento y con gestos nos logramos comunicar bien. 

A la mañana siguiente fuimos a averiguar el precio del barco para ir a Belem, no podíamos creer lo caro que estaba el pasaje, todo debido a que pronto sería navidad, pero si esperábamos unos días más sería peor y luego venía año nuevo. Negociamos con distintas personas hasta que fui a negociar directamente con el capitán del barco. Él nos hizo una oferta difícil de rechazar, pero teníamos una hora para embarcar. Los voy a esperar, me dijo. 

Volvimos a la casa club para empacar todo, medio desordenado pues no teníamos nada listo aún, nos despedimos del presidente del club y nos fuimos al barco una hora y media después de la hora pactada debido al terrible tránsito en las calles de Manaos. Cuando llegamos al embarcadero comprobamos que el barco aún estaba ahí…. 

Mientras nos acercábamos al muelle la gente nos llamaba para que entráramos rápido, todos nos saludaban y se hacían a un lado para que pudiéramos atravesar, era obvio que sabían que nos estaban esperando sólo a nosotros, aunque todavía no habíamos pagado nuestro pasaje, que tuvo un costo de 300 reais cada uno de nosotros y 300 cada moto. Mucho más caro de lo que sabíamos que costaba. Y más tarde descubriríamos con pesar que no incluía las comidas, a diferencia del barco anterior que nos llevó a Manaos.

Continuamos por la plataforma cercana al barco como si se tratara de una pasarela, iba feliz saludando a la gente, en eso vi otra moto viajera en la cubierta del barco, era una CRF1000. Yo iba un poco desconcentrado por la suma de emociones en tan poco tiempo, toda la gente gritaba y se despedía de nosotros, Manaos nos daba una calurosa despedida, entonces perdí el equilibrio en la plataforma mojada y me cai… lo más digno posible. Me ayudaron a levantar la moto y por una pequeña plataforma metálica tenía que subir la Falcon Rockera al barco. 

Cuando la rueda delantera tocó la plataforma esta se movió y casi nos caemos al río, pero vino un señor mayor, de unos 60 años y le puso el pie a la plataforma para sostenerla. Gracias a él no me caí con moto y todo al río. Detrás venia Susan acompañada y ayudada por mucha gente, imagino que querían su parte en dinero por “ayudarnos”, no comprendí las palabras, hablan muy rápido y el barullo de la multitud era muy grande, pero los gestos eran elocuentes, sin embargo, la tripulación cerró la puerta y el barco zarpó mientras aun ni me sacaba el casco y Susan ni se había bajado de la moto. 

Así dejamos Manaos, un lugar especial, al que no le pudimos dedicar todo el tiempo que queríamos, cosa que se repetiría posteriormente en algunos lugares de Brasil, pero nos sorprendió y nos dio mucho más de lo que esperábamos. 

En este barco de Manaos a Belem, vamos a recorrer gran parte del Río Amazonas, nuestra mente aun no procesa todo lo que ha pasado en estos días, todo ha sido muy rápido y vertiginoso, desde que embarcamos en Porto Velho hasta ahora, y las sorpresas no acaban ahí, pues el señor que le puso el pie a la plataforma se me acercó a conversar mientras me quitaba el casco y organizaba las cosas. Mi nombre es Tacio, dijo en español, también viajo de moto.- Mi mente hizo el click, usted viaja en la Africa Twin. -Así es.- respondió. Asi comenzamos una amistad con él, Tacio Ulises Sampaio, un moto-viajero brasilero y “Fazedor de Chuva”.

Pero esa historia se las contaremos en la próxima bitácora… 
Conversando con Tacio en la cubierta del barco mientras navegamos el Río Amazonas

Agradecemos a todo el equipo Honda Brasil: Koji Maehara, Estevam Pais, Marco Frazão, Rafael Bruno de Oliveira, Keithy Garcia, Agno Silva, Geilson de Lemos, Casio Nabero, Emerson, Joao Mezari, Ivaldo, Heroldo, Eduardo Assis, Mesquita y a todos los que hicieron esto posible.

A nuestros colaboradores; Relieve, Honda Colombia,  Honda Brasil, Liqui Moly, Cardo Scala Rider, Mx Metzeler Chile, Honda Adventure, Año 1, Bujías Brisk Chile, Trail on Fire, Loretta Motos Chile, Indo Trail, MotoCenter, ProCircuit, y Moto-K.

Bitácora de Ariel Cantillana R.

Fotografias de Saulo Nogueira.