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21 sept 2017

Entrando en la indómita Guajira

Cabo de la Vela, una hermosa playa en el medio del Desierto de la Guajira

La Guajira comienza en el río Palomino. Es una zona al norte de Colombia habitada por los wayuú, indígenas que habitan ahí hace siglos. Hay un enorme, solitario y caluroso desierto que cubre casi en su totalidad la Guajira. Nos han dicho que es una tierra peligrosa de visitar, no sólo por las duras condiciones climáticas y del terreno, sino también por los "wayuú" y, recientemente, por algunos venezolanos que han llegado a delinquir, sobre todo en las ciudades fronterizas como Maicao, que es a donde nos dirigimos nosotros.

En Palomino nos recibió Johan con quien pasamos unos días increíbles, entre el Río Palomino y en la Playa del mismo nombre. Ahí "navegamos" el río en una cámara de camión hasta llegar a su desembocadura en el mar. El paisaje es selvático y muy bello. Justo en la desembocadura pasamos el resto del día, bañándonos en el violento oleaje del mar y alternando con las frescas aguas del río Palomino. Muchas gracias Johan por tu hospitalidad y los buenos momentos que compartiste con nosotros. 


Gracias Johan por todo!




Atardecer en Palomino, donde el Río se une con el mar

Luego seguimos la ruta hacia Maicao, ciudad fronteriza con Venezuela. En Maicao nos esperaba Alí del Club Desérticos off Road. Él se había comunicado conmigo desde que entramos a Colombia, hace ya casi 4 meses, invitándonos a quedarnos en su casa.



Ali le enseña a Susan como hacer Shawarma

Él recibe viajeros y tiene un puesto donde vende shawarma en la calle, nos cuenta que siempre le brinda comida a los viajeros, se queden con él o no. Así mismo los Desérticos tienen una casa club donde hospedan a los viajeros. Yo pensé que nos quedaríamos en el "patio", como llaman a la casa club, pero Alí nos invitó a pasar los días en su casa.

La convivencia con Alí fue de película, es una gran persona, de muy buen corazón, tiene mucho que entregar, muchas historias y hay mucho que aprender de él. No es colombiano, él nació en Paraguay, su madre es paraguaya y su padre del Líbano, así que es árabe y musulmán. aunque nos cuenta que tiene problemas con las religiones, él cree en ser bueno, hacer el bien, sin distinción de persona, raza o credo. Y se le nota.




Visitando la Mezquita con Ali

A la Guajira llegó una colonia árabe muy importante, aquí en Maicao se nota muchísimo, en cada esquina ves árabes caminando, hombres y mujeres con sus trajes típicos. También hay una de las Mazquitas más grandes de Sudamérica. Alí nos llevó un día a conocerla, donde aprendimos mucho del Islam, desmitificando muchas cosas que creíamos saber de ellos.

Conversando con uno de ellos me marcó una frase que nos dijo; "No aprendan el Islam de nosotros, porque somos pecadores, apréndanlo de las escrituras." 


Al día siguiente preparamos nuestras cosas para ir al Cabo de la Vela, también queremos ir a Punta Gallinas, que es el sitio más al norte de Sudamérica. Ya estuvimos en Ushuaia, lo más al sur que podíamos llegar, ahora queríamos unir el punto más austral con el punto más al norte del continente, Punta Gallinas, pero para eso debíamos esperar unos días a que los chicos del club tuvieran la oportunidad de ir, además justo venían varios viajeros que también querían ir a Punta Gallinas, así que evidentemente era mejor esperar un poco e ir todos juntos.

Mientras esperábamos, aprovechamos de ir al Cabo de la Vela. Nos habían hablado mucho de ese lugar, aunque nosotros no habíamos visto fotos ni habíamos averiguado mucho de él.



Disfrutando en el Cabo de la Vela

Para ir al Cabo de la vela necesitas llevar bolsas de dulces, funcionan como "peaje" para las decenas de niños que con cuerdas impiden tu paso. Si no les das dulces, te piden dinero. A nosotros nos habían advertido de esto así que llevamos muchos dulces. 



La policía nos advirtió de no parar en Uribia, dicen que es un ciudad peligrosa. Luego lo comprobamos hablando con 2 chicos a quienes les habían robado la moto en Uribia y a otro más a quien asaltaron en el Cabo de la Vela, en el sector del Parque Eólico. 

En Uribia termina el asfalto y comienza el ripio, está en muy buen estado pero nosotros no íbamos tan rápido pues cada cierto tramo los niños ponen cuerdas cruzadas en el camino obligándote a parar, y te estiran la mano. Una vez les dábamos dulces bajaban la cuerda y seguíamos nuestra ruta.

Después del letrero que en un muro grande dice "Cabo de la Vela", ya no es tan fácil continuar. Hay muchos caminos que se entrejuntan, imagino que algunos llegan al mismo lugar, quizás otros no. También hay un poco de arena suelta donde la moto quedaba atrapada y Susan se tenia que bajar y la empujábamos entre los dos. Para facilitar las cosas, fuimos sólo en una moto, la otra la dejamos en el patio con los Desérticos. Todo el equipaje lo dejmos en la casa de Alí, al Cabo de la Vela fuimos sólo con lo necesario. 

Avanzando lentamente por la arena suelta y por los niños que te paran a pedir dulces, comenzamos a ver el hermoso color del mar caribe en este lado, quizás el más bello que hayamos visto en todo el viaje.

Mientras recorríamos la orilla de la costa buscando alojamiento, divisamos algunas escuelas de kitesurf y a muchos entusiastas practicando en las bellas aguas caribeñas. El viento es tan fuerte que también se practica windsurf, pero debido a la geografía del lugar no hay olas, por lo que no se da el surf. 


Pilón de Azúcar, Cabo de la Vela


Playa del Pilón de Azúcar


Nos dijeron que en el Cabo de la Vela todo es caro, por lo que llevamos desde Maicao de todo para comer los 2 o 3 días que íbamos a estar allá. También llevamos carpa con la intención de acampar en lugar de buscar un hostal. Luego de buscar un rato, preguntar y regaterar dimos con el lugar perfecto. Un techo para cobijarnos del sol de los que acá llaman "quiosco" a la orilla del mar, con 2 hamacas incluidas, baño, duchas, lugar para poner la carpa y la moto también bajo techo. Todo eso logramos conseguirlo a 10 mil por persona, es decir 2 mil pesos chilenos por persona. Y eso acá "es caro". 

Conversando con el dueño del lugar le preguntamos sobre los asaltos que nos había dicho la policía. Nos confirma que él es wuayuú y con mucho pesar nos reconoce que es su propia gente la que le esta robando a los turistas en la vía, pero también nos dice que cuando los atrapan, son los wuayuú los que hacen justicia por su propia mano, pues ellos no están de acuerdo con los robos, ya que daña el turismo. Cuando los wuayuú hacen justicia, la policía no se mete.  

En el "Faro" del Cabo

Tanto así que en muchas ciudades anteriores nos habían advertido de los wayuú. No cruzarse con ellos ni cruzarse delante de uno de sus chivos o cabras, tampoco detenerse si alguien pedía ayuda o estaba varado. Nos habían dicho que esas son estrategias que usan para asaltarte, o para cobrarte dinero por diversas razones. 

Hay algunos lugares que se pueden visitar aquí en el Cabo de la Vela, como el famoso Pilón de Azúcar donde hay una playa muy entretenida, pero no hay ninguna sombra donde refugiarse del sol abrazador, así que estuvimos solo un rato jugando con las olas y seguimos la ruta hacia otro de los lugares que nos habían nombrado, el Faro del Cabo. La verdad Susan se sintió estafada al llegar al faro, si alguna vez van, sabrán por qué.

Conocimos una pareja de colombianos que venían de Bogotá en una flamante GS800, luego de conversamos un rato con ellos, nos brindaron la cena y unas cervezas. Muchas gracias Diego y Sharon. Muchas gracias por todo!

Ya habiendo visto lo que hay que ver en el Cabo de la Vela, y habiendo disfrutado de sus hermosas y tibias aguas decidimos volver a Maicao y ver como seguían los planes para ir a Punta Gallinas. 



Atardecer en el Cabo

El regreso fue un poco estresante. En algún momento tomamos mal uno de los tantos caminos y no regresamos por el mismo lugar que habíamos llegado. Hacía un calor infernal que no nos dejaba pensar con claridad, quizás debimos dejar el Cabo antes de medio día, pero como ya saben, nosotros no madrugamos. 

Perdimos la ruta varias veces, volvimos sobre nuestros pasos para intentar otra pero no conseguimos hallar la ruta. Tampoco nos atrevíamos a hacer parar a una camioneta ya que todos, incluyendo a la policía, nos habían dicho que no le paráramos a nadie por nada del mundo. 

Finalmente dimos con un camino amplio, compactado en sal y en buen estado, por el que podíamos ir muy rápido, pero claramente no habíamos llegado por ahí. Me atreví a hacer parar una camioneta con placa colombiana, de Bogota, era una pareja de adultos mayores. Dudaron un momento en pararnos pero finalmente se detuvieron unos metros más allá. Di la vuelta para hablar con ellos. 

-Disculpe, para ir a Uribia?
-Recto por este camino hasta una alberca (copa de agua), ahí viran a la izquierda y van a salir al camino principal al lado de la línea del ferrocarril.
-Muchas gracias
-No le paren a nadie, por nada del mundo!.- Nos dijo mientras subía el vidrio. 
-Lo sabemos, gracias por la recomendacion.

Era una recta interminable, en el horizonte se veia el calor reflejado como si hubise agua más adelante esperando por nosotros, pero no había agua, solo más y mas desierto. Creo que es el lugar mas caliente en el que hemos estado. Yo iba a 90, 100, 110 km/h alejándome de todo y de todos, mirando hacia adelante esperando ir en la dirección correcta.

Avanzamos tanto rato así que pensé que llegaríamos a Manaure. cuando las camionetas dejaron de transitar nos preocupamos, pensamos que quizás hubo una bifurcación o camino que no vimos. Pero seguimos y seguimos y seguimos.

De repente a los lejos vimos lo que posiblemente era la copa de agua. Viramos a la izquierda como nos dijo el señor y salimos a un camino con algo de vegetación de tipo esclerófila y de bosque seco, pinos y cactus, bien espesa, donde fácil podía esconderse alguien. En eso se nos cruzan tres motos, cada una con un pasajero, una de ellas llevaba 3 personas, todos encapuchados, aceleré les hice el quiete y los perdí en el espejo retrovisor. No sé si simplemente iban pasando y de "casualidad" se nos cruzaron  o nos querían hacer algo, pero obviamente no les íbamos a preguntar.

Susan me dice, creo que vamos bien, pues íbamos siguiendo la línea de postes del alumbrado de la luz, ya no estábamos tan en el medio de la nada, algo había ahora por lo menos. Y así salimos a la vía principal, muy cerca de Uribia. 



Vista desde nuestras hamacas en el Cabo de la Vela

El resto del viaje en el asfalto fue más tranquilo, salvo cuando un adulto nos levantó una cuerda en la mitad de la carretera. Obviamente no iba a parar, con Susan nos agachamos y pasamos a más de 100 km/h. En la ida al Cabo nuestra velocidad era de unos 60, íbamos atentos a los chivos y a las cuerdas de los niños. Ahora íbamos a 100 y más, con un pesado viento en contra que a veces no me dejaba ir a mas de 110.

Logramos llegar sanos y salvos a Maicao, felices por los días que estuvimos disfrutando del mar en medio del desierto, y listos para el siguiente desafío, Punta Gallinas. 

Los invitamos a seguir nuestras aventuras, en el próximo relato les contaremos como fue la ruta para llegar al extremo norte de Sudamérica. 

Agradecemos a todos los que nos han apoyado en nuestra aventura, Honda Colombia, Liqui Moly, Mx Metzeler Chile, Honda Adventure, Año 1, Bujías Brisk Chile, Trail on Fire, Loretta Motos Chile, Indo Trail, MotoCenter, ProCircuit, Relieve y Moto-K.

30 jun 2017

Problemas y sorpresas en la Ruta

Joan Jett, enfermita por primera vez...

Llegamos a Montería con la intención de quedarnos sólo un par de días. Nando nos hizo sentir muy cómodos en su casa y nos quedamos unos días más antes de continuar al ansiado caribe colombiano. 

Sin embargo el día que abandonábamos Montería apenas a 3 cuadras de la casa de Nando mi moto se apagó en un semáforo y no arrancó más. 

Inmediatamente supe que era el tensor de cadena pues ya me había molestado en Medellín y otra vez cuando llegamos a Montería. Como estábamos cerca de Honda Super Motos de Córdoba, Susan me remolcó hasta allá con la esperanza de mantener el apoyo que nos había ofrecido Honda en Medellín y que nos hicieran algún descuento en lo que hubiese que reparar. 

Si recuerdan los primeros 5.000 kms de viaje los hicimos en otras Falcon, del año 2007 y 2008. En Uruguay tuve un inconveniente similar con mi Falcon 2007, lo que nos llevó a la idea de salir con menos dinero pero con motos nuevas para evitar alguna falla responsabilidad de los dueños anteriores. Así compramos 2 Honda NX4 2016 para realizar esta aventura por Sudamérica, las Falcon Rockeras.

Esta es la primera vez que una de nuestras Falcon Rockeras fallaba, luego de 35.000 kms de uso diario y severo, maltrato en rutas destapadas, ripio, barro, nieve, tormentas de arena, varias caídas, exposición prolongada a la brisa marina (donde se oxidaron muchas de sus bellas partes), temperaturas bajo cero y sobre 40° C. Valía la pena haber salido con menos dinero pero con motos nuevas.  

Llegamos a la Honda de la 14, Supermotos de Córdoba, donde nos recibió Andrés, el jefe de la tienda, quien nos hizo ingresar rápidamente para colaborarnos en lo que fuera solo por ser viajeros. Le contamos que Honda nos estaba apoyando en Colombia así que se comunicó con Ever de Medellín quien confirmó lo que decíamos. Andrés sin hacernos más preguntas ni complicarse por nada nos dio prioridad y dos mecánicos se pusieron a trabajar en mi Falcon Rockera para descubrir qué estaba fallando. En menos de 30 minutos ya estaba el diagnóstico, cadena de distribución rota. 


Desarmando para asegurarse cuál era el problema

¿Por qué se rompió? 
Es sabido que el tensor de la Falcon falla más o menos cada 20.000 kms. Susan y yo le pusimos uno manual modificado por nosotros mismos ajustando un perno cada vez que el tensor comenzaba a sonar, la última vez cometí el error de poner mucha tensión, rompí el tensor y le puse mucha presión a la cadena, causando que se rompiera también. Cuando desarmaron vieron que la cadena de distribución no tenía desgaste, simplemente se rompió por la excesiva tensión que yo le dí. Error que afortunadamente no hemos cometido con la moto de Susan.   

Podría haber sido peor, pero sólo se había roto el tensor, guías de cadena y la cadena, todo lo demás estaba bien. La Honda Falcon NX4 no es comercial en Colombia, la descontinuaron el 2004 y llegaron muy pocas, por lo que pensé que tendría que importar los repuestos necesarios desde Chile o Brasil: tensor, cadena, guías de cadenas, las empaquetaduras y ver cómo lo iba a costear porque no tenía el dinero para hacer todo eso. 

Les entregué el manual de despiece de la moto en PDF para que pudieran ver los códigos de referencia y comparar con qué otra moto eran compatibles los repuestos, como la Tornado XR 250 o la XRE 300 que sí se encuentran en Colombia. Andrés se puso en contacto con la ensambladora de Honda que está en Cali para ver con qué repuestos podíamos contar.  

Luego de esperar unos días, Andrés me confirmó que sí tenían la cadena, las guías y las empaquetaduras de la NX4 en Cali y que me iban a conseguir el tensor de la XR 250 o 300. Santiago, el gerente de Honda en Cali había autorizado que me enviaran todo lo necesario para reparar a mi nena. Como ya habían abierto el carter, me sugirieron cambiar preventivamente los discos de embrague que presentaban algo de desgaste, yo les dije que no tenía el dinero para eso por lo que prefería mantener los antiguos que aun funcionaban. 


Revisando la moto a fondo

La preocupación ahora era saber cuánto me iba a cobrar Honda, pensé que quizás me apoyarían con la mano de obra pero me tocaría pagar los repuestos, o quizás me harían un descuento. Andrés pensaba que me iban a hacer un descuento aproximado del 50% aprobado desde Cali. 

Después de un par de días de incertidumbre mientras llegaban los repuestos y montaban todo, Andrés me dio la mejor noticia de todas, Santiago, el gerente en Cali había confirmado que Honda correría con los costos a través de Fanalca, por lo que me dieron gratis todos los repuestos incluyendo los discos de embrague sin pedirnos nada a cambio. Primera vez en todo el viaje conseguimos un apoyo tan contundente con una marca, y qué mejor que haya sido con Honda!!


Volviendo a armar para continuar la ruta, con el apoyo de Honda Colombia

Honda Supermotos de Córdoba nos trató y nos atendió muy bien, desde el inicio, por lo que les estamos enormemente agradecidos, el apoyo que nos dieron, priorizando mi motocicleta para que estuviera lo antes posible y retomar pronto la ruta fue increíble. 

Recibir apoyo por parte de Honda y de sus filiales era un sueño para nosotros que aquí en Colombia se comenzó a hacer realidad. Una vez más nos sentimos orgullosos y felices de haber elegido a Honda para realizar este viaje, tal como ellos nos dijeron, Honda es Honda, y quedó nuevamente demostrado.


Con el equipo de Supermotos de Córdoba

Les damos las gracias a Honda a través de sus representantes en Colombia, Andrés de Montería, Ever en Medellín y Santiago de Cali, quienes nos han apoyado durante nuestra travesía.

Estamos felices de que la Expedición en Moto cuente cada día con nuevos amigos y colaboradores, gracias otra vez a Honda Colombia, Liqui Moly, Mx Metzeler Chile, Honda Adventure, Año 1, Bujías Brisk Chile, Trail on Fire, Loretta Motos Chile, Indo Trail, MotoCenter, ProCircuit, Relieve, Moto-K, sin su apoyo esta travesía sería más difícil.

Agradecemos a quienes nos apoyaron en Montería, Club Montería Sobre Ruedas, Nando, Ivan y Patricia. Muchas gracias amigos por todo. 

También a aquellos que nos siguen a través de las redes sociales, a los Clubes, las Motoposadas e independientes que nos colaboran en este viaje, este sueño de Motografiar Sudamérica.

Y a nuestros principales colaboradores, nuestras familias, muchas gracias a todos, pues con su apoyo el Viaje Continúa...

PS: Pronto publicaremos la entrada correspondiente al hermoso caribe colombiano. Hemos recorrido Coveñas, Cartagena, Isla Barú, Barranquilla, Santa Marta y Taganga. Mañana nos vamos al Parque Tayrona. 

23 may 2017

El Peligro de visitar Colombia

Toda la gente que no ha venido a Colombia nos dice que tengamos mucho cuidado porque es peligroso. Todos los viajeros que hemos conocido en la ruta nos dicen que nos vamos a enamorar.

 
Janis Joplin, la Falcon Rockera de Susan en el Peñol de Guatapé

Nuestra primera impresión cuando entramos fue de inseguridad, no porque nosotros viéramos algo inseguro, sino porque los mismos locales nos advertían de "no dar papaya". Nos advirtieron de un tramo peligroso entre Pasto y Popayán llamado El Bordo, donde no debíamos circular pasado las 4 pm. Nos dijeron que los camiones y vehículos en general van en caravana para cruzar ese tramo después de las cuatro de la tarde. 

En la misma frontera, Ipiales, el encargado del hostal donde nos quedamos nos dijo que no saliéramos después de las 10 de la noche, ni a pie ni en moto pues nos podían asaltar o quitar la moto. 

Finalmente, las motocicletas acá tienen muchas restricciones; los cascos deben tener la patente, hay que usar chaleco o chequeta con reflectantes, en algunas ciudades hay toque de queda para las motos, es decir no se puede circular después de las 11 o 12 de la noche. No se puede llevar acompañante hombre y en algunos lugares no se puede ingresar al centro ni con acompañante mujer. Las estaciones de servicio tampoco cargan combustible en la noche a las motos para evitar los robos. También hay una fuerte presencia militar, sobre todo apostados y atrincherados en los puentes.  

Aún así, nosotros no hemos visto nada raro ni peligroso. Sabemos que todos los países tienen lugares y barrios complicados. No creo que circular por Colombia sea más peligroso que meterse a una favela de Brasil o entrar a una población en Chile. Como en todos los países y ciudades, simplemente hay que evitar algunos sectores. Susan y yo sabemos por experiencia que en lugares tranquilos como Puerto Natales (Patagonia chilena) te pueden robar si te descuidas. 

 
Junto a Susan en el Santuario de Las Lajas, en Ipiales 

 
 
Juan, quien pronto comienza su propia aventura por Sudamérica

Sin embargo el verdadero peligro de Colombia, es querer quedarse. Pues como nos habían advertido, es fácil enamorarse. Colombia es mucho más montañoso de lo que había imaginado, las rutas son sinuosas y entre montañas bajas con vegetación muy exuberante. Aunque en la mayoría de los casos es sólo una vía, en general está en buen estado y bien señalizada, no tanto como Ecuador o Chile, pero está bastante bien. El clima es bien cálido, incluso en los lugares catalogados como "fríos". 

Y la gente, lejos el colombiano es la persona más alegre y amable de los 7 países que hemos recorrido hasta ahora. Las mujeres son bellas y encantadoras, le dijeron a Susan que tuviera cuidado en Medellín pues están las mujeres más lindas de Colombia. Yo creo que son más guapas en Cali.

La ayuda al motociclista también es muy importante, y no viene solo de las motoposadas oficiales o clubes. La gente siempre se acerca a conversar con nosotros, hemos hecho mucho amigos y se contactan con nosotros por Facebook para invitarnos a sus casas. Hemos recibido mucho apoyo. 

Desde que entramos hace más de un mes, hemos pasado por Ipiales y el conocido Santuario de Las Lajas, Pasto, Popayán, Cali, Pereira, Filandia, Salento y el Valle del Cocora, Bogotá, Medellín en donde asistimos a la Feria de las 2 Ruedas y logramos buenos contactos con Honda Colombia y Liqui Moly. 





 
El puente del "Humilladero" en Popayan

 "Recomiendo" Popayan, definitivamente engordaré en Colombia!!

 
En Popayan hospedamos con Yecid y Jenn, en ese momento preparaban todo para su viaje por el mundo, recien casados renunciaron a sus trabajos para seguir sus sueños en moto, una luna de miel por el mundo, los pueden seguir en Facebook: De Visita por el Mundo. Muchas gracias por todo amigos


  
Cali nocturno

  Paula y Andrés en Cali, junto a Alejandro y Guadalupe de Por el Mundo en Moto 

 
Curioso lugar para cargar combustible, exclusivo para motos en Cali

Una parada inesperada a comer en Buga, cortesía de Oscar y Carolina, los Halcones Viajeros

  
 
 En Colombia hay muchos pueblos con esta arquitectura, entre ellos este llamado Filandia. 
 
 
 Otro de aquellos pueblos clásicos es Salento, puerta de entrada para el Valle del Cocora

Callecitas y balcones coloridos, llenos de vida
 
 
Con este cuidador de motos, seguro no nos pasa nada!!

Nos despedimos de Dario y Caro, muchas gracias amigos por todo!

  
Curso de Fotografia Básica en y Charla de Medio Ambiente en la Universidad

 
Entrando al Valle del Cocora



No podían faltar las caminatas y el senderismo en este hermoso lugar


 
El mayor atractivo son estas gigantescas palmas, llamadas Palmas de Cera, dicen que pueden alcanzar hasta los 60 metros

 
Sin dudas hay muchos más atractivos

Anochecer en Bogotá

Muchas gracias Carlos por toda la buena honda!

  
Y por supuesto que agradecemos a Jorge por su hospitalidad en Bogotá, quien también pronto iniciará su viaje!
 
Honda Colombia nos hizo la mantención en Medellín y cambió algunos repuestos que necesitábamos. Liqui Moly nos entregó aceites y lubricantes para continuar nuestra travesía. Muchas gracias por colaborarnos. 

Después de Medellín nos fuimos a Montería, lugar desde donde escribo estas líneas. Es posiblemente el lugar más cálido en el que he estado, incluso más que Paraguay. Y nos han dicho que en la Guajira hace más calor aun.  
 
 
En Ruta hacia Medellín 

 
La ruta hacia Medellín es hermosa, y llegar a esa ciudad también, no pareciera que nos movemos hacia una ciudad, la vegetación es exuberante, más bien parece que entramos en la selva... 

Y por supuesto aquí es donde Pablo Escobar tenía su estancia, conocida ahora como Hacienda Napoles. Aquella avioneta, dicen los entendidos que Pablo Escobar realmente la usó
 
 

Aunque Medellín es una ciudad grande, es una de las más ordenadas y limpias de Sudamérica, nos gustó mucho. En la foto se ve la parte interior de los vagones del Metro que se unen con los buses... una maravilla.

Modernos y económicos estacionamientos para las motos

En la Feria de las 2 Ruedas logramos ingresar las motos y conseguir apoyo de marcas importantes, como Honda y Liqui Moly

Koji Maehara Vicepresidente Honda Sudamérica y Amazonía 

Santiago Avalo Honda Cali
Hans-Ferdinand de Liqui Moly

Ever y el equipo de mecánicos de Honda en la 65, Medellín

El Santuario de Las Lajas en Ipiales es una maravilla arquitectónica, imperdible para los viajeros. De todos los lugares nombrados anteriormente el que más nos ha gustado es Salento y el Valle del Cocora, con sus gigantescas palmas, que están en peligro de extinción, hace que los paisajes sean maravillosos. Salento en sí es un pueblo pintoresco muy atractivo, todo hecho para el turista. Se mantiene limpio y ordenado para brindar los mejores servicios al visitante.  

Bogotá tiene un transito muy loco, pero no más que Lima. También nos hemos impresionado con la cantidad de motocicletas que circulan por las calles, entendemos porque hay tantas restricciones, si comparamos con Chile, nosotros casi no tenemos motocicletas en las calles. A veces es estresante hasta para nosotros mismos tener tantas motos al lado como un enjambre que se quiere meter por todos lados y cada rinconcito que ven para pasar. En varias ocasiones nos han topado las maletas e incluso los espejos, hasta me pisaron un pie estando estacionado. 

Fuimos a la calle de las motos en Bogotá, la 17 con Caracas, algo así como Lira en Chile pero muuuucho más grande. Hay decenas de tiendas de motos, con repuestos y accesorios muy económicos y gran variedad para elegir. Nos sentíamos como en una gran juguetería. Y el cambio de moneda obviamente nos favorece así que encontrábamos todo muy barato. Menos mal vamos sin dinero sino nos habríamos comprado de todo!

Pero sólo compré un switch para mis neblineros (exploradoras) pues el que traje desde Chile estaba fallando. Y compré una toma USB, que también falló. Acá hay una variedad increíble, de todos los estilos y precios. El switch, muy estiloso e impermeable me costó 20.000 pesos (4 lucas chilenas) y el toma corriente USB, también estiloso e imprermeable otros $20.000. 

Cotizamos muchas cosas, repuestos originales, llantas y accesorios. En general todo cuesta un 40% más barato que en Chile, y lo que más abruma, es la cantidad de variedad para cada uno de los items que buscamos. Y lo tienen en stock, pregunté por algunas cosas para la Falcon (pregunté por XR pues la NX casi no existe acá) y todo lo que pregunté lo tenian, original y "genérico". Siendo el genérico incluso un 70% más barato que el original. Una locura.

En Medellín aprovechamos de recorrer los alrededores, fuimos al Parque Arví que está en el centro de la ciudad con sus teleféricos cruzando sobre bosque tan espeso que parece selva, realmente hermoso. Con el Club CB190R Medellín hicimos una ruta a el Peñol de Guatapé. Es un monolito de roca gigantesco, algunos dicen que fue un meteorito y que solo se ve una parte, el resto está bajo tierra. Se puede acceder hasta la cumbre subiendo más de 700 escalones. Las vistas y la ruta para llegar hacen que valga la pena ir.


 
 Recorriendo el Parque Arví en Medellín, nos montamos en teleférico para tener una mejor vista de la ciudad junto a nuestros amigos Ingrid López y Wilmar Jimenez. Ellos son sordos y andan en moto, qué gran desafío!! Son bellísimas personas. Nos acompañaron varios días en Medellín

  
Tambien estuvimos con Fabiola, amiga de la infancia de Susan que casualmente estaba en Colombia, actualmente vive en Buzios, Brasil y pronto nos iremos a vivir con ella, jajaja

 Él es Diego Beltran quien gentilmente nos regaló un par de neumáticos (llantas), muchas gracias amigo!
 
Hasta ahora hemos pagado alojamiento sólo en Ipiales y Salento. En el pueblo fronterizo fuimos a un hotel de muy buena categoría con parqueadero (estacionamiento), nos costó $30.000 pesos colombianos, algo asó como 6 lucas chilenas. Cuenta con estacionamiento cerrado, wifi, agua caliente, tv cable y era bastante lujoso. Nos quedamos ahí porque fue el primero que vimos con estacionamiento cerrado, eran las 21.30 y nos habían dicho que no circuláramos de noche en la frontera, pero tardamos 3 horas haciendo los papeles para entrar a Colombia, y es debido a que te piden todo fotocopiado. Pasaporte con el sello de entrada (por lo que no puedes llevarlo de antemano), el SOAT (se puede comprar en la frontera), la licencia de conducir, el padrón de la moto y nos sacaron la impronta del número del chasis, directo de la moto. 

Salento es un poco más caro, ahí acampamos por $30.000 colombianos (6 mil chilenos) los dos. El lugar era increíble, con parqueadero cerrado, agua caliente, wifi, buenos espacios comunes y la cocina más limpia, ordenada y equipada que hemos visto. El lugar se llama Estrella de Agua y está cerquita de la plaza principal, también cuenta con habitaciones privadas y compartidas. Sin dudas la Expedición en Moto recomienda la Posada Estrella de Agua.

En el resto de las ciudades nos hemos quedado en motoposadas o en casas de amigos que seguían nuestro viaje y nos han invitado a sus hogares. Como es en caso de Yecid y Jenn en Popayán. 

 
 Club CB190R Medellín, Ingrid y Wilmar también. Qué grandes momentos pasamos con ellos

 Nos fuimos de ruta hacia Guatapé


 
  El Peñol de Guatapé


   Plaza de Guatapé


 
El pueblo de Guatapé tiene su encanto incluso de noche 
 
 

 
El Puente de Occidente en Santa Fé de Antioquia, lugar donde damos por finalizada la visita y seguimos hacia el norte, el caribe colombiano nos espera



  
En Uruguay toman cerveza con cualquier bebida (gaseosa), aquí te la venden lista en una lata. Refajo, cerveza con bebida cola!!

Agradecemos a todos los que nos han tendido una mano en Colombia. Todos han sido cordiales y nos han colaborado muchisimo. 

Gracias a Juan de Ipiales quien está a punto de iniciar su viaje en una Royal Enfield. Angie en Pasto. Doña Socorro, Yecid y Jenny en Popayán. Paula y Andrés en Cali. Darío, Caro y al Club CR5 en Pereira. Jorge en Bogotá, quien también está planeando su ruta por sudamérica en una Royal Enfield y a todos los amigos y clubes que nos aportaron; Titan Bikers, Pulgarcito y el Club Caminos por Colombia.

Gracias amigos por ir a despedirnos, y asegurarse que nos ibamos de Medellín!!

A Julian, David y todo el Club CB190R Medellín, gracias por la buena honda, los buenos momentos que nos regalaron y todo el apoyo que nos dieron. Muchas gracias a Juan Fernando que nos recibió en Medellín, a Harbe por gestionar nuestra entrada a la Feria de las 2 Ruedas.
A Wilmar Jimenez R e Ingrid López V por la compañía y todo lo que compartieron con nosotros, les envíamos un abrazo grande. 
A Nando y Norma por alojarnos en Montería, donde comenzó una nueva aventura que ya les contaré en el próximo relato... 

Agradecemos también a nuestros nuevos colaboradores en Colombia; Honda Colombia y Liqui Moly. 
También en Chile a Mx Metzeler Chile, Honda Adventure, Año 1, Bujías Brisk Chile, Trail on Fire, Loretta Motos Chile, Indo Trail, MotoCenter, ProCircuit, Relieve, Moto-K.

Y por supuesto a nuestros principales auspiciadores, nuestras familias. Gracias por apoyarnos tanto en esta épica travesía.