24 feb. 2018

Manaos, en el Corazón del Amazonas

Recorriendo Manaos

Llegar a Manaos era un hito muy importante en nuestro viaje por dos motivos, uno, queríamos conocer el corazón de la selva amazónica, siendo históricamente un lugar muy importante y clave no sólo para el comercio. Y, por otro lado, queríamos intentar visitar la fábrica donde nuestras motocicletas nacieron, Moto Honda da Amazônia.

Manaos es una ciudad en el medio de la selva tropical, la más grande del mundo, fundada por portugueses en los años 1600. El actual nombre es un homenaje al pueblo indígena Manaus que habitó en la zona. Explotó económicamente en la época de la Fiebre del Caucho siendo considerada una de las ciudades más desarrolladas y prósperas del mundo a fines de 1800. 

Hoy es uno de los centros empresariales más importantes de Brasil y América Latina. Aquí se encuentran industrias de talla mundial en las cuales se fabrican desde electrodomésticos de marcas japonesas, hasta artesanía nacional e incluso vehículos tan importantes como Harley Davidson, BMW, Fiat y Honda. Honda da Amazônia, que fue fundada en los años 70, es una de las industrias más importantes del mundo de la marca japonesa que fuera creada por Soichiro Honda bajo el nombre de Honda Technical Reaserch Institute en 1946. 


Las Falcon Rockeras en Honda da Amazônia

Muchos nos han dicho que si llegas a la Honda de Manaos sales prácticamente con moto nueva, sabemos que eso no es verdad, es sólo un mito urbano que le pasó al amigo de un amigo. Hemos hablado directamente con viajeros argentinos que fueron en Falcon a Manaos esperando alguna reparación o cambio de motor, pero como la NX400 es una moto que se dejó de fabricar hace algunos años, sus repuestos específicos no están en producción. 

Antes de salir de Porto Velho, Susan envió un correo preguntando si podíamos visitar la fábrica de Honda en Manaos. Le escribimos al vicepresidente de Honda Manaos y Latinoamérica, Koji Maehara, a quien conocimos en la Feria de las Dos Ruedas en Colombia hace varios meses atrás, ¿no has visto esa historia?, puedes leerla acá!

La respuesta fue muy rápida y sorpresiva pues no solo nos invitaron a conocer la fábrica, sino también planificaron dos días de actividades para nosotros, se comunicaron varios gerentes de distintas áreas para darnos la bienvenida. 

En Manaos alojamos con el Moto Club Almas Livres quienes nos hospedaron en su sede, una casona gigantesca. Acá en Brasil todos, o casi todos los Clubes tienen casa club donde se reúnen y reciben a los amigos y viajeros.


Sede Almas Livres MC y el equipo Honda

El primer día comenzó con la llegada de dos guardaespaldas a la casa club de Almas Livres, los guardias nos condujeron a la Fábrica de Moto Honda da Amazônia donde nos recibieron varias áreas de gerencia, nos hicieron una entrevista en la cual contamos nuestro viaje en el mejor portuñol posible, por fortuna varios de los gerentes sí hablaban español, y nos asignaron a uno de ellos para que nos acompañara siempre y pudiéramos entender todos los procesos que estábamos a punto de ver. 




Contando nuestra aventura en la Fábrica de Honda

El recorrido por la fábrica fue muy interesante, pasamos al área de producción donde vimos paso a paso la fabricación de las motocicletas, debido a que no está permitido sacar fotos ni filmar, contrataron un fotógrafo profesional para acompañarnos los dos días, luego el fotógrafo nos envió las fotos de este episodio tan importante que pasamos en compañía de la familia Honda Brasil. 

En Moto Honda da Amazonía fabrican absolutamente todo, desde los metales para los motores, hasta los plásticos de las motos. En el caso de motocicletas de alta cilindrada como la Africa Twin, el motor viene desde Japón y algunas piezas desde Italia, todo lo demás se fabrica en Manaos. Durante todo el recorrido vemos mensajes muy interesantes de Soichiro Honda colgados en los muros, frases de reflexión, motivación y de mejoramiento orientado a satisfacer al cliente.





Recorriendo Motor Honda da Amazônia

Otro de los legados del fundador del ala dorada lo vimos cuando nos invitaron a almorzar al comedor de los trabajadores, pues todos visten con un uniforme único, para no hacer distinciones de rango, en general todo es muy inclusivo, se respira en el ambiente esa influencia japonesa.



Com el equipo de Honda

El almuerzo era buffet, como es clásico en Brasil, pero teníamos muchas opciones para elegir, al igual que todos los trabajadores, desde lo tradicional brasileño hasta comida nipona, porque aún trabajan algunos japoneses para asegurar que todos los procesos se cumplan con los estándares de la fábrica Honda en Japón. 

Hemos escuchado muchas veces decir que las empresas no regalan nada, que para conseguir apoyo necesitas ser un piloto reconocido o un youtuber famoso. No somos ni lo uno ni lo otro, simplemente somos dos locos con un sueño. ¿Cómo no vamos a estar agradecidos y orgullosos de la marca si cada vez que hemos necesitado algo nos han apoyado? Primero en Chile con el concesionario ProCircuit de Lira, luego Honda Colombia, en todos los concesionarios a través de la ensambladora Fanalca, se preocuparon que no nos faltara nada durante los 6 meses que rodamos en el país cafetero. Y ahora Honda Brasil una vez más hace honor al lema de la compañía, The Power of Dreams.

Después de almorzar nos llevaron al concesionario Honda Cometa Motocenter, pues en la fábrica ya no tienen piezas de la moto, los gerentes nos explicaban que si fuese una motocicleta de producción actual habría sido más fácil realizar ajustes y cambios necesarios a las Falcon Rockeras, por eso nos llevaron a un concesionario para realizar las mantenciones y cambiar algunos repuestos. Sabíamos que era posible conseguir un cambio de aceite, pero ellos fueron más allá. 



Consecionario Honda Cometa en Manaos

Pues con el cambio de aceite cambiaron los filtros, de aceite y de aire, cambiaron algunos pernos que habíamos perdido en el camino, neumáticos delanteros nuevos, cable de velocímetro nuevo para Susan que estaba dañado, e incluso la pieza mas cara e importante que necesitábamos, el tablero digital de Susan que tiene un costo de 1400 reais, 250 mil pesos chilenos. En Chile cuando lo cotizamos el 2016 (se rompió en una caída que Susan tuvo en Tierra del Fuego) costaba 380 mil pesos chilenos. Sin dudas una tremenda ayuda para nosotros. 

Cambio de tablero para la moto de Susan




Mantención completa a nuestras Falcon Rockeras

Como si fuera poco, luego de las mantenciones nos invitaron a cenar esa noche a un restaurante muy muy caro. Nos fueron a buscar en auto (Honda por supuesto) para que pudiéramos beber y degustar distintos licores nacionales. Toda la comida era muy variada y sabrosa. Distintos peces y carnes. El alcohol estrella fue la cachaça

Pasamos una velada muy agradable, conversando de motos, de viajes y de las diferencias culturales entre Chile y Brasil, en el mejor portuñol que pudimos. Todos fueron muy amables y simpáticos con nosotros. Es increíble como gerentes tan importantes se dieron el tiempo de ir a cenar con nosotros, que no hemos ganado nada ni somos grandes deportistas, sólo somos dos moto-viajeros más dentro de los grandes aventureros que existen hoy en día. Por eso les estamos muy agradecidos a cada uno de ellos. 

Nos habría gustado hablar portugués en ese momento, para poder comunicarnos más fluidamente con ellos y darles las gracias como correspondía. Hoy ya es muy fácil, pues después de 3 semanas en Brasil logramos aprender lo básico y expresarnos con mayor facilidad.  

Al día siguiente debíamos madrugar nuevamente porque las actividades no se acababan. Nos llevaron a reunimos con otros gerentes para realizar un City tour y llevarnos a una sesión de fotos con el fotógrafo Saulo Nogueira. Fuimos a la Playa Ponta Negra, al Teatro Amazonas y al Puente del Río Negro, uno de los más grandes que hemos visto y uno de los más largos de Sudamérica. Para el almuerzo nos llevaron a un buffet de carnes asadas. Mucha comida y muy sabrosa.  










City tour con el equipo Honda

Después de almuerzo fuimos a un lugar muy interesante. El Centro de Entrenamiento de Transito Honda (CETH) donde realizan muchas actividades, principalmente con niños donde les enseñan la conducción con responsabilidad a través del Clubinho Honda. Ahí también tienen cursos y talleres para adultos que quieran mejorar sus técnicas de conducción tanto On road como off road, para lo cual cuentan con pistas especialmente acondicionadas y un simulador de manejo. Tuvimos una clase exprés y nos explicaron sobre el nuevo sistema de frenos que ha desarrollado Honda.

Se trata de un sistema combinado CBS (Combined Breake System), desarrollado especialmente en Brasil porque la mayoría de pilotos brasileros no usa el freno delantero, es un tema cultural. Sabemos que el freno más importante es de hecho el delantero, entonces los ingenieros de Honda desarrollaron un sistema combinado, cuando se presiona el freno trasero, el delantero también se bombea automáticamente, pero de forma muy leve, haciendo que el frenado sea más efectivo y seguro.








Este fue el primer modelo fabricado en Honda da Amazônia

Centro de Entrenamiento de Tránsito Honda

Realizamos test drive de varias motocicletas, la XRE300, XRE190, Invicta, y la espectacular Africa Twin CRF1000. Una motocicleta mucho mas liviana de lo que se ve, muy cómoda, con mucha fuerza y maniobrable al mismo tiempo. A Susan le quedó muy cómoda la moto, por lo que nos ofrecieron dejar las Falcon y llevarnos la Africa Twin, pero nuestras Falcon Rockeras nos han acompañado por todo Sudamérica y no tienen precio!! (ojalá hubiese ocurrido así, jajaja). 



Test drive Africa Twin

Así terminaron dos días de ensueño con Honda Brasil. Creo que todos alguna vez soñamos con que la marca que elegimos nos apoye, no sólo nos apoyaron, el trato que nos dieron fue siempre muy cordial y cercano, como si fuésemos personas muy importantes o pilotos de la marca. Es una de las mejores formas de fidelizar a los clientes, crear un vínculo con la marca y demostrarnos cuál es el verdadero Poder de los Sueños. 

Estamos enormemente agradecidos de todo el equipo Honda que se esmero en darnos lo mejor durante esos dos días, sin conocernos en absoluto, hasta el día de hoy, aun mantenemos contacto por whatsapp con algunos de ellos. 



Nos despedimos de la familia Honda

Pero la aventura no termina ahí, pues queríamos pasar el fin de semana en Manaos para recorrer otros lugares de la ciudad. Esa noche el moto club Almas Livres se reunió para realizar una actividad a la cual fuimos invitados. Asado, cerveza y rock para terminar dos días maravillosos. Compartimos mucho con ellos aunque el idioma seguía siendo una barrera, pero los brasileros en general tienen mucha paciencia para hacerse entender, hablando más lento y con gestos nos logramos comunicar bien. 

A la mañana siguiente fuimos a averiguar el precio del barco para ir a Belem, no podíamos creer lo caro que estaba el pasaje, todo debido a que pronto sería navidad, pero si esperábamos unos días más sería peor y luego venía año nuevo. Negociamos con distintas personas hasta que fui a negociar directamente con el capitán del barco. Él nos hizo una oferta difícil de rechazar, pero teníamos una hora para embarcar. Los voy a esperar, me dijo. 

Volvimos a la casa club para empacar todo, medio desordenado pues no teníamos nada listo aún, nos despedimos del presidente del club y nos fuimos al barco una hora y media después de la hora pactada debido al terrible tránsito en las calles de Manaos. Cuando llegamos al embarcadero comprobamos que el barco aún estaba ahí…. 

Mientras nos acercábamos al muelle la gente nos llamaba para que entráramos rápido, todos nos saludaban y se hacían a un lado para que pudiéramos atravesar, era obvio que sabían que nos estaban esperando sólo a nosotros, aunque todavía no habíamos pagado nuestro pasaje, que tuvo un costo de 300 reais cada uno de nosotros y 300 cada moto. Mucho más caro de lo que sabíamos que costaba. Y más tarde descubriríamos con pesar que no incluía las comidas, a diferencia del barco anterior que nos llevó a Manaos.

Continuamos por la plataforma cercana al barco como si se tratara de una pasarela, iba feliz saludando a la gente, en eso vi otra moto viajera en la cubierta del barco, era una CRF1000. Yo iba un poco desconcentrado por la suma de emociones en tan poco tiempo, toda la gente gritaba y se despedía de nosotros, Manaos nos daba una calurosa despedida, entonces perdí el equilibrio en la plataforma mojada y me cai… lo más digno posible. Me ayudaron a levantar la moto y por una pequeña plataforma metálica tenía que subir la Falcon Rockera al barco. 

Cuando la rueda delantera tocó la plataforma esta se movió y casi nos caemos al río, pero vino un señor mayor, de unos 60 años y le puso el pie a la plataforma para sostenerla. Gracias a él no me caí con moto y todo al río. Detrás venia Susan acompañada y ayudada por mucha gente, imagino que querían su parte en dinero por “ayudarnos”, no comprendí las palabras, hablan muy rápido y el barullo de la multitud era muy grande, pero los gestos eran elocuentes, sin embargo, la tripulación cerró la puerta y el barco zarpó mientras aun ni me sacaba el casco y Susan ni se había bajado de la moto. 

Así dejamos Manaos, un lugar especial, al que no le pudimos dedicar todo el tiempo que queríamos, cosa que se repetiría posteriormente en algunos lugares de Brasil, pero nos sorprendió y nos dio mucho más de lo que esperábamos. 

En este barco de Manaos a Belem, vamos a recorrer gran parte del Río Amazonas, nuestra mente aun no procesa todo lo que ha pasado en estos días, todo ha sido muy rápido y vertiginoso, desde que embarcamos en Porto Velho hasta ahora, y las sorpresas no acaban ahí, pues el señor que le puso el pie a la plataforma se me acercó a conversar mientras me quitaba el casco y organizaba las cosas. Mi nombre es Tacio, dijo en español, también viajo de moto.- Mi mente hizo el click, usted viaja en la Africa Twin. -Así es.- respondió. Asi comenzamos una amistad con él, Tacio Ulises Sampaio, un moto-viajero brasilero y “Fazedor de Chuva”.

Pero esa historia se las contaremos en la próxima bitácora… 
Conversando con Tacio en la cubierta del barco mientras navegamos el Río Amazonas

Agradecemos a todo el equipo Honda Brasil: Koji Maehara, Estevam Pais, Marco Frazão, Rafael Bruno de Oliveira, Keithy Garcia, Agno Silva, Geilson de Lemos, Casio Nabero, Emerson, Joao Mezari, Ivaldo, Heroldo, Eduardo Assis, Mesquita y a todos los que hicieron esto posible.

A nuestros colaboradores; Relieve, Honda Colombia,  Honda Brasil, Liqui Moly, Cardo Scala Rider, Mx Metzeler Chile, Honda Adventure, Año 1, Bujías Brisk Chile, Trail on Fire, Loretta Motos Chile, Indo Trail, MotoCenter, ProCircuit, y Moto-K.

Bitácora de Ariel Cantillana R.

Fotografias de Saulo Nogueira.