19 abr. 2017

La Mitad del Mundo


Danza tribal en la selva de Ecuador

Mientras estuvimos en Guayaquil, pensamos en variadas opciones de qué ruta seguir, las lluvias comenzaban a causar estragos en toda la región. Hasta ese momento el norte de Perú había sido la zona más afectada, con inundaciones, aludes, heridos y fallecidos. 

Pero el panorama en Ecuador no era muy distinto. Entre Babahoyo, Ambato y Quevedo las lluvias también cobraban una veintena de víctimas fatales. Y hacia allá debíamos dirigirnos nosotros para llegar a Colombia. 

En el sur del país cafetero llovía intensamente, pero hasta ese entonces, no se había desatado la tragedia de Mocoa, y era la ruta que habíamos decidido hacer para cruzar desde Ecuador por la selva, pasando por El Coca, Lago Agrio y entrar a Mocoa. 

Deliberamos un par de días y decidimos aventurarnos poco a poco y ver como estaba el asunto en Ecuador. Salimos de Guayaquil despidiéndonos de Francisco El Marino, para seguir la ruta de Babahoyo hasta Ambato. Allá nos esperaba nuevamente nuestro amigo Jackson.

Cuando pasamos, ya habían limpiado los desprendimientos de la ruta y en Babahoyo los terrenos estaban inundados, parecía una gran laguna. Las casas a la orilla de la carretera están construidas en su gran mayoría sobre palafitos, otras no y esas fueron las más afectadas.



A los pies de un gigante, el Chimborazo

En esta ruta pasamos a los pies del Chimborazo de 6.268 msnm, la montaña más alta de Ecuador y es la cumbre más alejada del centro de la Tierra, considerándose el punto más cercano al espacio exterior. Nosotros pasamos a 4.400 msnm. La línea de la nieve se veía cerquita, pero comenzaba a atardecer y a granizar, desde la Patagonia que no sentíamos ese frío gélido. 

Jackson nos recomendó seguir por la ruta que dice "Vía Flores" para llegar a Ambato, una ruta que saliendo del Chimborazo es menos congestionada, menos expuesta al frío y más rural. Tomamos ese desvío y fue una excelente opción. 

La ruta circula por una profunda quebrada, el camino es angosto, sinuoso y con mucha vegetación, grandes eucaliptus se alzan a la orilla de la carretera. Las paredes de la quebrada son muy altas y a la luz del atardecer se ven increíbles. En algunos tramos se puede apreciar el efecto de las lluvias recientes, hay numerosos desprendimientos y en cierto punto el río se desbordó llevándose parte de la vía, justo estaban trabajando cuando pasamos, aunque había mucho barro, pudimos cruzar sin problemas.

Nuevamente pasamos unos días con Jackson, y es que él y su familia nos hacen sentir muy cómodos. Luego de ver algunas posibilidades de trabajo, seguimos hacia Quito y ya habíamos decidido no seguir hacia la selva debido a las lluvias, preferíamos pasar al regreso, cuando tengamos mejor clima. Sin embargo, justo durante esos días, las lluvias habían cesado en Ecuador. 

Pero Quito nos recibió con una lluvia intensa, otra vez. En esta ocasión Rafael nos estaba esperando en su casa (el del Moto lavado, recuerdan?). Mientras decidíamos nuestro próximo destino, nos invitaron a un moto encuentro en Puyo, eso significaba volver al sur y a la selva varias horas. Inicialmente habíamos decidido no ir, pero Rafael y su novia Janny nos convencieron de ir en el jeep de ellos y dejar las motos en la casa de Rafael en Quito. Así que eso hicimos, preparamos nuestras cosas y nos fuimos a Puyo. 

Qué gran acierto. El encuentro se llevó a cabo en la Selva, en una comunidad indígena llamada Indichuris. Nos costó un poco llegar, anduvimos dando vueltas en caminos de tierra en la selva, y muy pocos sabían donde se desarrollaba el evento. Después de un par de horas de dar vueltas, llegamos a ese hermoso lugar.  






Danza tribal en la selva


Nos hicieron sentir como unos rockstar, todos se acercaban a saludarnos, conocíamos a mucha gente que habíamos visto en el motoencuentro de la Integración MAI en Naranjal, y otros que fuimos conociendo mientras ruteabamos por Ecuador.

Además estaban ahí dos grandes amigos, Alejandro y Guadalupe, los recuerdan? Ellos van en su segunda vuelta al mundo en una Honda Transalp, también los conocimos en Naranjal y hemos mantenido contacto desde entonces.

Al caer la noche, encendieron una gran hoguera, había gente moviéndose de allá para acá, se vivía la expectación de algo que está por venir. Así a los pocos minutos, nos hacen la invitación cordial de acercarnos a la fogata, donde unos bailarines tribales nos estaban esperando. Los tambores comienzan a sonar y los cabellos del cuerpo se empiezan a erizar. Saltan a escena hombres y mujeres moviéndose al ritmo de la música y los tambores. 




Cazadores listos

Los hombres, vestidos como guerreros, con lanzas en sus manos, asechan y simulan combates, en una hermosa danza que el fuego acentúa y nos hace vibrar. 

Las bellas mujeres en sus trajes ceremoniales danzan, se mueven y contornean en un suave y sensual baile que cautiva atrayendo las miradas de todo el público. 

Son alrededor de una decena de bailarines, que entran y salen a escena cambiando sus vestimentas un par de veces, cambiando también la forma de bailar. Como en otras danzas tribales, simulan aspectos de la vida cotidiana, combates, cacería, recolección, preparación de ofrendas, etc. 



Es un hermoso momento que ésta comunidad nos ha regalado, es una gran oportunidad que la vida y la ruta nos ofrenda. Y pensar que no íbamos a venir, sin embargo, la vida siempre nos da bellas sorpresas. 

Comimos, bebimos, bailamos toda la noche, compartimos grandes conversaciones hasta que vino el cansancio y nos retiramos a nuestros aposentos (nuestra flamante carpa de 2 personas) bien entrada la noche. 

A la mañana siguiente nos despertaron tempranito para ir a rutear y tomar el desayuno en otro lado, cerca de Puyo. Así entonces dejamos la comunidad Indichuris que tantos buenos momentos nos regaló. 



Susan, Janny, Rafael y Leonardo en "tarabita"



Rafael y Janny, por supuesto ella no estaba asustada!


Susan, la mujer más hermosa y aventurera del mundo!! 

De vuelta en Quito, pasamos unos días con Rafael y Janny en su casa. Mirando la ruta y viendo que pasa con las lluvias. En Quito llovía casi todos los días. Así que mientras tanto fuimos a saludar a nuestro amigo Juan Carlos del bar Rebel, quien nuevamente nos invitó a comer. 

con Juan Carlos en el Rebel



Un deliciosa pizza, café y cervezas, cortesía de Juan Carlos y el Rebel.

Se hizo un tiempo en su apretada agenda para compartir con nosotros, hablamos de motos, de futuros negocios y de montaña, pues él también es aficionado a la montaña y nos cuenta, con total inocencia que un tío abuelo suyo era un montañista reconocido y que fue más o menos conocido en Chile. Cuando me dice que abrió unas rutas a principio de siglo en Patagonia y que su tío abuelo era un misionero Salesiano, yo me adelanto y le digo, incrédulamente; No me estas hablando de Alberto de Agostini!!! 

-Alberto María de Agostini, sí es mi tío abuelo, responde como que no fuera tan importante. 
-Más o menos conocido, es terrible famoso, hasta un Parque Nacional tiene su nombre en Patagonia- le digo muy emocionado.   

Alberto de Agostini fue un misionero salesiano, documentalista, montañista y geógrafo italiano. Fue un gran explorador en la Patagonia argentina y chilena, también hizo varias denuncias sobre los crímenes y maltratos que recibían los aborígenes. 





Saliendo ya del Rebel

Los relatos y documentación de Alberto de Agostini son invaluables, Juan Carlos dice que tiene parte de ese material, nos comenta que lo va a buscar y revisar para ver que tiene y regalarnos algo. Wow!!  


Adios Juan Carlos, adios Rebel, adios Quito, ya nos volveremos a ver. 

Luego de aquel gran momento compartido con Juan Carlos, fuimos a lo que llaman la Ciudad Mitad del Mundo y el volcán Pululahua que está cerquita. El atractivo del volcán es que en el interior de su cráter hay toda una comunidad viviendo, es un paisaje muy bonito. 

En el monumento Mitad del Mundo, cobran usd3.5 por ingresar. La  verdad es que no tiene mucha gracia salvo sacarse la foto en el monumento que dice marcar la línea que divide el hemisferio norte del hemisferio sur, pero ahora se sabe que esa línea es un poco imprecisa, pues la Comisión Francesa Geodésica se equivocó un par de cientos de metros cuando hicieron la triangulación. 



En la Mitad del Mundo




La guardia que nos permitió igresar con Joan hasta la entrada.

Al ladito del monumento está el Museo Inti Ñam (Camino del Sol). Es el punto que supuestamente los incas conocían como mitad del mundo. Vale uds4 pero lo regateamos a 3. Es mucho más interesante y atractivo. Proporcionan un guía que te hace un circuito por el lugar explicando todo lo que ahí hay. 







Susan merecedora del diploma por equilibrar el huevo

A mi me llamó mucho la atención la "plaza de los tótems", hay totems tribales de distintos países, entre ellos un Moai de Rapa Nui y un Rewe Mapuche. Y por supuesto los distintos juegos y pruebas que se hacen en la línea divisoria de los hemisferios, comprobando los cambios de las fuerzas de gravedad.

Entre esos, está la clásica prueba de equilibrar un huevo sobre la cabeza de un clavo, se supone que justo en la línea del Ecuador, la gravedad "baja" de forma más perpendicular haciendo que equilibrar el huevo sea más fácil. Susan y yo lo logramos y nos dieron un diploma!! 


Concentrado...


Y yo también!!!

También te demuestran como es que al sacar un tapón de un lavamanos el agua gira en distintas direcciones según el hemisferio en el que estés, pasaría lo mismo con los huracanes, y justo en la línea, el agua cae sin ese movimiento de remolino. 

Pasamos una bella mañana en este lugar, lugar que marca un hito importante en nuestra cuarta etapa de viaje, la que llamamos "Cruzando Hemisferios". Esta etapa pretende cubrir Ecuador y Colombia.

Estando en Quito, fuimos a saludar a un buen amigo que hicimos en Naranjal, su nombre es Isaac, él viaja en una Vespa y en su casa estaba hospedando a un viajero colombiano llamado John Silva, él ya fue a Uhuaia y ha recorrido sudamérica en su Vespa 300, en 14 meses recorrió 45.000 kms. Justo ese día, John realizaba una exposición de sus fotografias en la ruta hacia Ushuaia. Fue un gran honor conocer y compartir con John e Isaac. 


John contando su travesía






Con la hija de Isaac en la exposición de John

Pasamos un gran rato en el evento y luego en la casa de Isaac, donde compartimos unas cervezas, conversamos de viajes y de motos. Y sobre los próximos proyectos de todos nosotros, pues el viaje continua.  

Debido a las lluvias decidimos movernos un poco más rápido, sabemos que es temporada lluviosa aunque al parecer este año ha llovido más de lo normal. Tomamos la decisión de no ir aun hacia la otra parte de la selva en Ecuador que es en Lago Agrio y el Coca (Francisco de Orellana) donde está el río Napo. Desde Lago Agrio podíamos cruzar a Colombia hacia Mocoa. Preferimos dejar este lado para cuando cesen las lluvias y poder disfrutarlo mejor. 

Fue una gran decisión, pues justo cuando nos trasladamos a Cayambe, supimos del gran alud que devastó Mocoa, cobrando más de 300 víctimas. Un gran desastre en el sur de Colombia. 

Así entonces nos trasladamos a Cayambe, donde dicen que está la otra mitad del mundo. En este lugar nos esperaba Mario, quien nos recibió con un vino argentino muy rico. Qué fascinante volver a tomar vino, aunque no haya sido chileno, jejeje.  
Mario tiene un hostal y un par de habitaciones reservadas para los viajeros. Hacía frío y debido al clima no recorrimos mucho, las lluvias impedían los accesos por los caminos de tierra. Pero ya quedamos con Mario en que a nuestro regreso ascenderemos en las motos al volcán Cayambe. 



Gran bienvenida en Cayambe...


Con un excelente vino tinto y quesos para acompañar


Paseando por Cayambe



Cayambe nos despedía con tremendo atardecer

Otavalo está a unos pocos kilómetros de Cayambe, así que fuimos por el día a este famoso lugar por su feria artesanal, dicen que aquel mercado es el más grande de latinoamérica y que hay que ir el sábado. Al parecer es verdad, cientos de artesanos, de todo tipo, a demás de los que se ponen a parchar, hacen que sean cuadras y cuadras de variada artesanía. La mayoría de las personas que transitan por los pasillos de los puestos son extranjeros, europeos y gringos, aunque también hay gente local comprando artesanías. Todas las mujeres circulan con sus trajes típicos. Los llamativos colores y olores hacen que Otavalo valga la pena visitar, aunque sea un momento. 









Los colores de Otavalo

Por ahora, termina nuestro recorrido en Ecuador, ya estamos listos y preparados para ingresar a Colombia, un país al cual hace muchos años quiero ir. La mayoría de la gente que no ha ido a Colombia, nos dice que tengamos cuidado, muchos nos dicen que no vayamos, pues según ellos es muy peligroso. 


Nos despedíamos de Mario y su familia, también de los viajeros Mexicanos que van camino a Ushuaia.


En Ibarra nos invitaron a almorzar antes de cruzar a Colombia para ir con la guatita (barriga) llenita.

Por otro lado, todos los que han visitado el país cafetero, absolutamente todos los mochileros, viajeros y motoviajeros, nos han dicho que nos vamos a enamorar de Colombia y de su gente.

Así que Colombia, allá vamos!!

Muchas gracias a todos ustedes que siguen nuestras aventuras. Gracias por sus consejos y apoyo. 

Agradecemos también a las marcas que nos apoyan desde Chile; 

Mx Metzeler Chile, Honda Adventure, Año 1, Bujías Brisk Chile, Trail on Fire, Loretta Motos Chile, Indo Trail, MotoCenter, ProCircuit, Relieve, Moto-K.