6 abr. 2017

La ruta del Spondylus

La primera impresión que nos dejó Ecuador al recorrerlo por la sierra y la selva (o como ellos dicen, el oriente), es que es un país estable, sus carreteras son buenas y las casas en su mayoría son grandes, aunque muchas de ellas están abandonadas, nos dicen que es debido a que mucha gente ha emigrado a Estados Unidos. 

A medida que nos acercamos a la costa, comienzan a aparecer las pequeñas casitas amontonadas, los caminos de tierra y la pobreza extrema. Así, descubrimos la profunda brecha de desigualdad entre costa y sierra.

En la sierra nos habían advertido que la gente de la costa sería hosca, y en la costa nos dijeron que la gente de la sierra sería más arisca. ¿Qué hemos visto nosotros? que el ecuatoriano en todos lados es increíblemente amable, siempre nos reciben con una sonrisa, todo el mundo se acerca a conversar con nosotros, y al preguntar indicaciones se esmeran como nadie en que las entiendas, siempre sonrientes.

Debido a hartas palabras y por la forma de ser, nos sentimos, extrañamente, más similares al ecuatoriano que a nuestros vecinos. Compartimos varios modismos y en parte por la cultura. Quizás porque en ambos países es más predominante lo español, lo colonial que lo indígena, lamentablemente, al igual que en nuestro país, se intentó borrar completamente a nuestros antepasados pre-hispánicos. 

Estamos en periodo de elecciones y la población está ampliamente dividida. Hay quienes dicen que de seguir el Correismo, Ecuador será una segunda Venezuela, pues el gasto social es demasiado elevado y la deuda con China demasiado grande. Otros dicen que el gobierno de la oposición será como el gobierno de Macri en Argentina, donde todo se volvió increíblemente caro con el descontento de la mayoría al quitar los subsidios. 

Dentro de este panorama seguimos recorriendo Ecuador, vamos en busca del sol de la costa y nos encontramos con ciudades golpeadas por el terremoto de abril del año pasado.

Bahía conmueve, conmueve la destrucción, los rayados en las paredes de quienes debieron abandonar sus casas. Aparentemente era un balneario acomodado, pero eso se acabó. No hay hoteles ni restaurantes, y los pocos que hay tienen tarifas ridículamente caras, una pésima estrategia para devolverle la vida al pueblo.


Parte de la destrucción que dejó el terremoto en Bahía.

Como llegamos a Bahía de noche nos costó muchísimo encontrar donde dormir, lo más económico que encontramos, fue a U$10 por persona, con espacio para las motos y en cuarto compartido. En la mañana salimos a trotar temprano, a lo largo del puente más largo del Ecuador, que une San Vicente con Bahía.

Trotando en el puente que une Bahía con San Vicente

Refrescándonos en el río Chone

Muro de escalada en el famoso puente.



Acalorados fuimos a bañarnos al mar, que tenia una coloración café, debido a la mezcla de sus aguas con el rió Chone, que en esta época viene barroso por las lluvias intensas hacia el interior. El agua es increíblemente tibia, y parece una piscina, sin ninguna ola que la perturbe.

Largo rato estuvimos disfrutando en el agua. Cuando de pronto siento que algo me pica en la parte posterior de la pierna, sorprendida saco bruscamente la pierna hacia adelante y entonces siento que algo se me enreda alrededor del tobillo, como una bolsa, solo que acompañado de un dolor fuertísimo, asustada le digo a Ariel que algo me picó, entonces comenzamos a salir del agua. A cada segundo el dolor se hacía más intenso, hasta que al fin salimos del agua salada y el dolor comenzó a disminuir. Nos fuimos directo al hostal para bañarme y tomarme un antihistaminico, pues la picadura comenzaba a inflamarse, aparecieron puntos rojos, y pequeñas heridas. Afortunadamente, la inflamación bajó pronto y se detuvo la reacción alérgica. Nunca antes había sido picada por una medusa y no sabia que dolía tanto.

Luego de descansar un momento nos dirigimos a Manta, donde nos esperaba Javier, "el Murciélago", a quien conocimos en el motoencuentro de Naranjal, el día que llegamos a Ecuador, muchas gracias amigo por el recibimiento y la hospitalidad. Solo una noche nos quedamos en su casa y continuamos rumbo a Montañita, por la famosa Ruta del Spondylus, un recorrido por las playas más populares de Ecuador. Su nombre recuerda a la Concha Sagrada de las culturas precolombinas de la zona, la cual era símbolo de riqueza y prosperidad agrícola, y se usaba como pieza de intercambio dentro de los distintos pueblos, siendo la moneda de la época.


Con Javier y su linda familia

La ruta es preciosa, a ratos recorre el borde costero y por momentos se aleja levemente hacia el interior, por entre la vegetación exuberante. Aunque son pocos kilómetros no se puede avanzar tan rápidamente debido a las curvas y vehículos pesados que circulan por ella.


La Ruta del Spondylus

Montañita es la playa más famosa de Ecuador, con una bohemia inigualable, mucho turismo durante todo el año, fiestas y descontrol. Además, es un paraíso para los surfistas, las olas perfectas de este lugar atraen a muchos deportistas de todos los lugares del mundo. Al ser tan turístico, Montañita es también muy caro, recorrimos mucho y la mayoría de los hostales tenían tarifas que rondaban los 15 dolares la habitación. Finamente, luego de mucho preguntar, llegamos al camping Los Tigrillos, con un valor de 3 dolares por persona, sin ser tan lujoso como el camping de Fausto en Baños, es una excelente alternativa, cuenta con sitios techados para las carpas, cocina compartida, espacio para estacionar, WiFi, cancha de Volleybol y muchas hamacas para descansar.


Llegando a Montañita

Luego de acomodarnos en el camping fuimos a sumergirnos en las tibias aguas de esta playa famosa, y entonces la naturaleza nos regaló el atardecer más bello que hemos visto en la vida, nubes amenazantes por un lado y sol por el otro, colores alucinantes y un gran arcoiris. Aun lamentamos no haber llevado las cámaras esa tarde, ni siquiera el celular andábamos trayendo, como nuestra intención era bañarnos en el mar, no llevamos nada de valor con nosotros.

Nos quedamos casi 2 semanas en Montañita, disfrutando de sus aguas. Acá nos reencontramos con Gisela, que ya iba rumbo a su casa en Ica, Perú; y también con Juan, miembro de la "familia mancoreña", conocimos también a Guillermo, un colombiano que está recorriendo América en moto. Fue un gusto enorme poder compartir con ustedes, les deseamos lo mejor para lo que les queda de ruta, un abrazo a la distancia.







Aprovechamos de ir a conocer la hermosa playa Los Frailes, ubicada dentro de la Reserva Nacional del mismo nombre, a solo 8 Km de Puerto López y 40 Km de Montañita. Es un lugar increíblemente hermoso, muy tranquilo y con mucha vegetación. Acá en Ecuador, todas las reservas son gratuitas, y en general están bastante bien cuidadas. En Los Frailes, se puede estar sólo hasta las 5 de la tarde, y hay bastantes restricciones sobre los que se puede entrar, para preservar el ecosistema que protege. 

Hay un trekking de 3 horas que recorre todas las playas de la reserva, el sendero está bien señalizado y circula por una vegetación muy frondosa, llama la atención ver cactáceas que crecen entre ella. De vez en cuando uno que otro lagarto se atraviesa en el camino, y los mosquitos no nos dejan en paz, excepto cuando llegamos a una zona donde crecen árboles de Palo Santo, donde éstos desaparecen por arte de magia, pero basta que nos alejemos 1 metro de estos árboles para que los mosquitos nos ataquen otra vez. La reserva cuida también un arrecife cercano a la playa Los Frailes, acá las aguas son un poco más saladas y tienen corrientes frías y cálidas que cambian a lo largo del día, y con ellas migran los peces y las aves. Las olas son pequeñas, lo que la hace ideal para nadar por largo rato.










Recorriendo Los Frailes




Desde Montañita nos fuimos a Guayaquil, la ciudad más poblada de Ecuador, antiguamente era una ciudad peligrosa, pero gracias a las inversiones en seguridad, ese panorama ha cambiado drásticamente. 

Rumbo a Guayaquil nos tocó una lluvia intensa, de esas que te limitan la vista, tan intensa que las calles se inundaron rápidamente. En el camino nos encontramos con un señor que vendía empanadas chilenas, el antojo de empanadas nos perseguía hace semanas, así que no pudimos resistirnos a probar una, toda una delicia.




Él lleva 15 años vendiendo empanadas chilenas en el pueblo de Santa Elena, cerca de Salinas


En Guayaquil nos esperaba Francisco "El Marino", del club Iron Horse, donde nos quedamos un par de días, compartiendo anécdotas de nuestros viajes. Gracias amigo por tu hospitalidad, un abrazo grande, te esperamos en Chile.

El Malecón 2000 en Guayaquil es simplemente maravilloso, moderno, con gran cantidad de juegos para los niños, y para los no tan niños también, tiene áreas verdes bien cuidadas, sitios para comer y tiendas de todo tipo. Un pulmón verde dentro de esta gran ciudad. También visitamos el famoso Parque de las Iguanas, donde ellas son las reinas y se pasean a voluntad entre la gente, que las alimenta, las toman en brazos y las fotografían.


En el Malecón 2000



La iguana besadora


Iguanas en los árboles

El Parque de las Iguanas

Desde Guayaquil volvimos a Ambato, luego de mucho cavilar sobre cual sería la mejor ruta, pues de pronto llovía en todos lados, ríos se desbordaban y noticias de inundaciones nos llegaban de todos lados. Pues no sólo mostraban la tremenda tragedia que estaba sacudiendo al norte de Perú, en Ecuador, aunque en menor medida, también habían fallecidos y damnificados debido a las fuertes lluvias. 

Por otro lado en Colombia, las lluvias también causaban estragos, siendo el sector de Mocoa el más perjudicado, al día de hoy, van más de 290 fallecidos.  Pero les contaremos más de eso en el próximo relato. 

Agradecemos a todos quienes nos han apoyado para cumplir este sueño, y a quienes nos acompañan leyendo nuestros relatos o viendo nuestras fotos.

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