20 jul. 2017

Mi primera Ecografia

Esta es la imagen de la primera Eco que me hacen en la vida...

Las semanas que pasamos en Montería son sin duda alguna el momento más difícil que hemos tenido que vivir desde que comenzamos nuestra aventura, no solo por el problema mecánico de la moto de Ariel.

Nuestra intención era salir de Medellín para llegar lo más rápido posible al caribe, pero justo por esos días una amiga de la infancia mía, Bárbara, venia a Montería por motivos de trabajo, y me traía algunos encargos, así fue como tengo celular otra vez, aunque no me trajo mi pastel de choclo y mi completo. Por ello, decidimos parar en esta calurosa ciudad.

El día que llegamos a Montería sentí un dolor extraño en el muslo izquierdo, no muy intenso que atribuí a una mala fuerza con la moto, con los días el dolor fue disminuyendo, para reaparecer detrás de la rodilla. Durante esos días, me encontré con Bárbara, fue una alegría enorme verla otra vez. Conversamos largamente e hicimos planes para reencontrarnos en el caribe. Gracias amiga por los buenos momentos, ya te extraño otra vez.


Con mi amiga Barbara!

Como ya saben, la moto de Ariel se varó el día que salíamos de Montería así que la llevamos a la Honda de Super Motos de Cordoba. Si no lo sabían, pueden leer la entrada haciendo click aquí!

En los días sucesivos el dolor en mi pierna volvió, bastante fuerte, y con la extraña impresión de ser más profundo. En mi mente cruzó la idea de una trombosis, aunque faltaban otros signos clásicos de la enfermedad. 

Me fue a ver un médico amigo del club Montería Sobre Ruedas, revisó mi pierna y le comenté los síntomas, descartó que fuera un problema vascular y me indicó medicamentos, pensando en algo muscular.

Durante un paseo en las cercanías de Montería, junto con Nando y otro amigo de él, encontramos un par de gatitos, pequeñitos, apenas de unos 7 días, estaban maltratados y con los ojitos infectados, uno de ellos arrastraba sus patitas traseras pues no podía caminar. No los podíamos dejar ahí, así que los llevamos con nosotros, les dimos leche, los bañamos y les administramos medicamentos, antibióticos y antiparasitarios, uno de ellos tenia muchísimos gusanos, y larvas de mosca, que le estaban entrando por el orificio del pene, ya estaban tan adentro que no se las podíamos quitar, decidimos llevarlo al veterinario, nos dijeron que sería muy caro, pero decidimos llevarlo de todas formas, aunque no teníamos dinero y no sabíamos cuanto nos cobraría, pero esas larvas podían matarlo. 

Estaba en muy mal estado el gatito, al cual no le pusimos nombre para no encariñarnos, aunque Ariel se lo quería llevar al viaje con nosotros, sabiendo que nadie lo iba a adoptar por su condición (tenía el tren trasero dañado), ya estábamos inventando como hacerle un carrito para que pudiera desplazarse con más facilidad. 


Fuimos a un veterinario que nos recomendó Nando, el médico lo revisó y nos sugirió eutanasiarlo, ya que el gatito tenía todo el tren trasero dañado, requería de costosos cuidados que también demandarían nuestra atención todo el día, y aún así no nos podía asegurar que viviera. La decisión fue dolorosa para nosotros, pero era lo mejor que pudimos hacer por él. Al vernos tan golpeados por la situación, no nos cobró absolutamente nada, dijo que era la forma en que nos podía ayudar. El otro gatito "rubio" se mejoró y Nando le encontró un hogar.




Los gatitos, el rubiecito encontró un hogar, el gris con blanco ahora nos acompaña desde el cielo

Por otro lado el dolor de mi pierna no disminuía aún con los medicamentos, y ya no me permitía caminar, por ello decidimos ir a la clínica, esperando detectar el lugar de la lesión y de esa manera hacer un tratamiento adecuado. Me hicieron los exámenes de rigor, entre ellos una Eco en la pierna. Luego de una larga y agónica espera, llega el resultado menos deseado, al que más le temía... Trombosis Venosa Profunda (TVP).


"Trombito" esta donde indica la flecha

El mundo se me vino abajo pues durante años trabajé en Chile con pacientes con TVP y en la mayoría de esos casos el pronóstico no era muy favorable. A eso se le sumaba el reciente estrés por la moto de Ariel y el tema de los gatos, estábamos en un país extranjero sin seguro de salud, no sabía cuanto iba a costar el tratamiento ni como repercutiría en los planes futuros. La verdad es que tenía miedo, miedo a que empeorara, miedo a tener que tomar medicamentos de por vida, miedo a no poder seguir haciendo lo que me gusta; tenía rabia de estar enferma y de ser débil, pues sí, me sentía débil. 

La consulta en la clínica fue tremendamente cara, ya que al no tener seguro tuvimos que pagar todo particular, y obviamente me cobraron hasta el algodón, aunque si lo comparamos a los precios de la salud privada en Chile, es un tercio más barata pero igual de inalcanzable para los ciudadanos colombianos que ganan un tercio de lo que vale un sueldo mínimo en Chile.

Comencé entonces con un costoso tratamiento, que incluía inyecciones de heparina, anti coagulantes orales, anti inflamatorios, medias de compresión y algunas vitaminas, además se me indicó reposo absoluto pues el coágulo podía desprenderse y provocar una embolia pulmonar. 

Con el nuevo tratamiento la mejora comenzó notoriamente rápido, el dolor disminuyó drásticamente y pronto pude caminar otra vez.

Luego de una semana, todo parecía mejorar, los repuestos para la moto habían llegado, los gatitos estaban en un mejor lugar, uno descansando y el otro con una nueva familia, y mi recuperación estaba siendo muy rápida.

Llegó el día de mi control médico, iba optimista, pues me sentía muy bien, ya podía caminar y prácticamente no me dolía, sabía que pronto podría seguir. Pero aunque el coágulo había disminuido su tamaño, lo que quedaba de él se había desprendido, estaba móvil sujetado apenas por algo que no podíamos ver en la zona de la vena. 

Nuevamente la angustia, estaba en una situación muy compleja pues el riesgo de embolia pulmonar era altísimo, y una embolia podía tener resultados catastróficos. Las opciones eran reposo absoluto por una semana más o cirugía, si el coágulo seguía presente al siguiente control sólo quedaba hacer cirugía. En la segunda Eco, yo hablaba y podía ver como el coagulo se movía, en cualquier momento se podía ir al pulmón.

Optamos por la primera opción, yo quería evitar la cirugía, no sólo por los costos enormes que implicaba, sino por el postoperatorio que me impediría moverme durante mucho tiempo. 

Afortunadamente el médico nos tendió una mano cuando le contamos sobre el viaje, los controles los realizamos en su consulta particular, donde me cobró muchísimo menos de lo que me habían cobrado en la clínica por los exámenes y la consulta.

Esperamos una semana más, una semana donde viví con el miedo constante a la embolia, con temor de hasta respirar muy fuerte. Durante esos días usé la media antiembólica día y noche, sólo me la quitaba para bañarme. Nos quedamos en la casa de Iván y Patricia, quienes no me dejaban hacer nada en todo el día, mientras ellos iban a trabajar, Ariel se preocupaba por mi y me cuidaba para que no me faltara nada. Sin duda el apoyo de Nando, Iván y Patricia nos ayudó a pasar esta pesadilla.  

Al siguiente control, íbamos con miedo, el médico esperaba que se hubiera pegado otra vez a la pared de la vena, sin embargo ocurrió lo impensado, el coágulo por fin se había disuelto!!! 


El médico estaba muy sorprendido, a partir de entonces podríamos seguir el viaje, el médico me había autorizado a seguir, con nuevos cuidados, descansando activamente y tomando medicamentos durante tres meses. Pero toda esta pesadilla de las últimas 3 semanas se había acabado al fin.


"Trombito" ya no esta

¿Que causó la trombosis? el principal riesgo para quienes viajamos largas horas, ya sea en avión, auto o moto, es mantener por muchas horas la misma postura, lo que impide la libre circulación de la sangre, con la posibilidad de que se generen coágulos (trombos) en la zona donde la sangre se queda atascada. Para evitarla no basta detenerse y elongar, sino que es necesario caminar para reactivar la circulación, ejercicio que debiésemos hacer cada 3 horas, como máximo cada 4 horas. 

Las mujeres tenemos un riesgo adicional, tomar pastillas anticonceptivas, estas pastillas aumentan dramáticamente el riesgo de trombosis, especialmente cuando se han tomado por más de 5 años. En ese sentido nuestra medicina en latinoamérica es deficiente. Cuando una va al ginecólogo en busca de opciones de anticoncepción, no realizan los estudios y exámenes que debiesen hacer, simplemente indican una pastilla "x"(habitualmente de algún laboratorio con que el médico tiene un convenio) y si te hace daño (dolores de cabeza, malestar o trombosis) te cambian el método anticonceptivo.

Un método que no aumenta el riesgo de trombosis y que además no te hace engordar ni ponerte "peluda" es la famosa "T de cobre", pero ponérsela no es tan fácil, al menos en Chile, las mujeres que no han tenido hijos encuentran dificultades para implantársela pues dicen que el útero es muy pequeño y podría ser menos efectiva, además tiene mala fama, se conocen varios casos de embarazos aún usando este método. 

Para mí es la única opción ahora, también podría ser la abstinencia, pero no estoy dispuesta a ese sacrificio jejeje. En Colombia existe una institución llamada Profamilia, una entidad sin fines de lucro, donde defienden los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, allí pude acceder a implantarme la famosa "T" a un muy bajo precio (COP 52000, unos $10.400 pesos chilenos) y sin ninguna pregunta ni impedimento. Si hubiese sabido que era tan fácil y económico me la habría puesto al entrar a Colombia y quizás jamás habría tenido la trombosis.


Luego de esta experiencia evaluamos qué tanto nos habría servido un seguro de salud, la verdad es que no mucho, de haber sido así la atención habría sido gratuita, pero lo que hasta ese momento hubiéramos pagado en "primas" sería mayor que el costo de la atención. Si hubiese requerido la cirugía ahí si sería diferente, hubiese sido útil. El problema del seguro es que si no se usa es plata perdida.

Lo que nosotros hicimos, fue que al dejar el país yo dejé una plata "olvidada" en una cuenta bancaria, precisamente para cualquier eventualidad, como un daño mecánico o un problema de salud. Afortunadamente no necesitamos en esta oportunidad recurrir a nuestro "fondo de emergencia" pues nuestras familias nos apoyaron en todo, y habíamos conseguido bastante dinero en la Feria de las Dos Ruedas.

Después de todo esto seguimos creyendo que la mejor alternativa es contar con un fondo de emergencia y obviar el seguro de salud, en caso de un accidente en moto, la causa más probable de requerir atención médica, basta con los SOAT, que uno debe comprar obligatoriamente para ingresar a los distintos países, por lo que la probabilidad de necesitar hacer uso del Seguro de Salud es baja.


Luego de vivir las 3 semanas más difíciles del viaje, pudimos continuar, a estas alturas ya estamos en la Guajira Colombiana. Mi recuperación ha sido mucho más rápida de lo esperado, aunque al principio la pierna se cansaba e hinchaba si caminaba, tras un mes de actividad podría decir que está casi normal, sigo tomando medicamentos anti coagulantes, por lo que tengo más riesgo de hacer hematomas, aun por golpes insignificantes. Me ha tocado viajar más pausada, moverme con más cuidado y recorrer distancias más cortas.

Ahora solo puedo agradecer a todos quienes estuvieron pendientes de mí este tiempo. Por sobre todo gracias infinitas a Ariel, mi compañero de aventuras, mi mejor amigo y mi amante incondicional, que me cuidó con todo el amor del universo, que me apoyó cuando las cosas se ponían difíciles, me dio ánimos constantes y que siempre me aseguró que todo saldría bien, gracias por cocinarme rico, por los masajes en la pierna, por ayudarme en todo y no dejarme hacer nada. Sin duda este episodio hubiese sido mil veces más difícil sin ti a mi lado.

Gracias a mis padres por todo su apoyo a la distancia, sé que lo pasaron tan mal como nosotros, su apoyo moral y económico hizo todo más sencillo, y gracias a toda esa ayuda ahora podemos seguir viajando.

Gracias Nando, a Patricia y a Ivan, por tenernos en sus casas todo este tiempo que pasamos en Montería, por darnos comida y hospedaje, por darnos ánimos y preocuparse por mi salud. 


Con Patricia "Pato" e Ivan a Orillas del Sinú. Gracias amigos por todo.

Con Nando y la bella Aria. Un abrazo a la distancia.

Gracias a mi doctor Vicente Romero, que nos apoyó también para que los costos fueran menores, que me explicó con claridad y me atendió con excelencia. Gracias a mis suegros por su preocupación y disposición para ayudarnos en lo que sea. A los amigos por las buenas vibras y buenos consejos. Gracias a Elvis y a todos los clubes de Sincelejo que nos recibieron luego de la primera rodada post trombosis y se preocuparon muchísimo para que no me sobre esforzara.

Un abrazo grande a la distancia a cada uno de ustedes. Ahora el Viaje Continúa...