24 dic. 2017

Review: Cardo ScalaRider SMARTPACK DUO

Ya van más de dos meses desde que Cardo nos envió nuestros intercomunicadores ScalaRider SMARTPACK DUO. Durante este tiempo los hemos puesto a prueba en las más diversas condiciones y se han comportado a la altura de las circunstancias.


A primera vista el dispositivo es elegante, el diseño es fino y da la apariencia de ser delicado. Sin embargo, ha resistido golpes sin sufrir ningún daño, tampoco se estropea con  el polvo, la lluvia y la humedad.

La instalación es rápida y fácil, el kit provee distintos sistemas de anclaje, uno tipo prensa y uno adhesivo. Provee además micrófonos para casco abierto y cerrado, almohadillas para acomodar los audífonos en cascos con mucha profundidad en las orejas, y esponjas de repuesto para los micrófonos.

Los dispositivos se vinculan entre sí rápidamente, y ya vienen emparejados de fábrica.


Lo primero que hicimos fue probar la distancia de separación que los dispositivos toleran, para ello escogimos una recta de la costa ecuatoriana. Nos separamos por más de un kilómetro, hasta que veía a Ariel como un punto pequeño en el horizonte. La comunicación se mantuvo intacta, de perfecta calidad y sin ruido de fondo.

Durante el viaje era normal que nuestros dispositivos antiguos (de otra marca) perdieran la comunicación en caminos muy sinuosos o de ripio, el ScalaRider ha demostrado ser competente incluso en esas condiciones, aunque en ciertos tramos demasiado sinuosos o al adelantar una gran cantidad de camiones la conversación se torna ruidosa, en esos casos basta con levantar la antena retráctil para la que la calidad de la conversación mejore totalmente. En condiciones normales no es necesario levantar la antena. Solo un par de veces, luego de estas maniobras ha quedado un ruido de fondo en la conversación, en ese caso desvinculamos ambos dispositivos (sin apagarlos) e inmediatamente los volvemos a vincular, así el ruido desaparece.


Los botones son fáciles de manipular con guantes, sin embargo, a veces nos equivocamos en la combinación de botones y sin querer prendemos la radio o activamos la lectura del menú. Es aquí cuando la aplicación para smartphones resulta salvadora, pues desde ella es muy fácil controlar las diferentes funciones del aparato. La perilla para aumentar o disminuir el volumen ha resultado muy práctica, permite reaccionar rápido y es fácil de usar.

Los comandos de voz están predeterminados en inglés, pero pueden ser configurados a casi cualquier idioma. La voz en español no es muy agradable, pues, a diferencia de la inglesa, es muy robótica.

A diferencia de nuestros antiguos intercomunicadores, el micrófono del ScalaRider, filtra mucho el ruido ambiente, algo sumamente bueno pues ya no escuchamos el viento en el casco del otro, y los bocinazos ya no resuenan en mis audífonos. Aunque Ariel lamenta no poder espiar mis conversaciones cuando me quito el casco, jajaja.

La carga de la batería dura las 13 horas de conversación continua que declara el manual. La alarma que indica batería baja comienza a sonar a las 10 horas a intervalos espaciados, haciéndose más frecuente a medida que la batería disminuye. Esta alarma es armoniosa, a diferencia de la de nuestros antiguos dispositivos, y suena en bajo volumen por lo que permite continuar con una fluida conversación. La recarga de los dispositivos es muy rápida, en 4 horas ya están completamente cargados, cuando la batería se ha descargado completamente.

En frío la duración de la batería ha bajado muy poco, entre 11 y 12 horas de conversación continua, una diferencia insignificante dadas las condiciones climáticas.



Aunque se puede compartir música, no hemos conseguido hacerlo, ni usando las combinaciones en el dispositivo ni desde la aplicación, no nos hrmos dedicado totalmente a indagar como usar las múltiples opciones que trae el SMARTPACK DUO.

Hemos podido programar la radio, ambas en la misma frecuencia para poder cantar a todo pulmón. Al principio, al vincular los dispositivos entre sí bajaba mucho el volumen de la radio, y al manipular la perilla de volumen solo modificaba el volumen de la voz, así, en carretera casi no se escuchaba la radio. Luego descubrimos que el volumen de la radio debe estar al máximo al momento de vincular, para luego poder bajar solo el volumen de la voz, y así se mantiene audible la música en todo momento. Aun así nos gustaría poder aumentar un poco más el volumen de la radio.

Desde que recibimos ambos dispositivos en Guayaquil hemos circulado bajo diferentes condiciones climáticas, lluvia intensa, nieve, mucho viento y calor excesivo. En todas ellas el intercomunicador funciona a la perfección, no pierde mucha batería con el friío intenso y no se sobrecalienta con el calor excesivo, a diferencia de otros aparatos que dejan de funcionar. El viento parece no afectarle, el volumen se regula automáticamente y la comunicación continúa siendo fluida.

Tiene más funciones que no hemos podido probar, como la comunicación grupal, ya que no hemos coincidido con motociclistas con el mismo dispositivo, ni tampoco la comunicación con el GPS pues no viajamos con uno.

Respecto a la post venta, eso es algo sumamente diferente. Cuando nuestros antiguos dispositivos comenzaron a fallar, nos comunicamos con “la marca” para repararlos, pero nos mandaron a Italia para poder hacer la revisión. En cambio, Cardo ha estado dispuesto a escucharnos y atender nuestras necesidades, aun cuando no éramos clientes de ellos. Fue así como conseguimos este patrocinio. Ellos han estado pendientes del funcionamiento del aparato y de responder cualquier consulta nuestra.


Para un viaje de estas características, especialmente cuando se viaja en grupo o en pareja, la comunicación se vuelve fundamental. Es indispensable, para alertarse peligros en la vía, comunicar problemas de salud, coordinar las paradas y a veces simplemente para alertarnos de un paisaje espectacular, de esa manera no nos perdemos nada de las maravillas que pasan delante de nuestros ojos.


Crónica por Susan Arias