2 sept. 2016

Calama, mucho más de lo que imaginamos

Luego de despedirnos del Conde del Huascar en Antofagasta pasamos a una oficina salitrera abandonada. En la ruta desde Antofa a Calama hay varias de estas oficinas que hoy parecen pueblos fantasmas. Susan hace mucho quería conocer una oficina salitrera así que Aníbal Pinto, una instalación ya olvidada por el paso del tiempo que no está tan cerca de la carretera, fue la elegida. 

Ingresando a la oficina salitrera

Con el descubrimiento de los usos del salitre, entre 1810 y 1812 se establecieron las primeras oficinas salitreras entre Antofagasta y Tarapacá que contaban con las instalaciones, en donde se podía encontrar de todo, incluyendo las oficinas administrativas, las viviendas de los trabajadores, pulperías (el comercio de la época) y lugares de entretención para que fuera lo más autosuficiente posible. 

Observamos los edificios abandonados, se siente el peso histórico de estos lugares

En esos tiempos había mucha riqueza, pero como siempre esa riqueza era para unos pocos. Los obreros calicheros vivían y trabajaban en condiciones paupérrimas, y su miserable salario lo recibían en fichas, las que solo podían canjear en las pulperias (propiedad de los dueños de la oficina) a cambio de alimento, agua y abastos, a precios exorbitantes. 

Con tanta riqueza llegó el progreso, se construyeron vías férreas, carreteras, lugares de entretención y grandes mansiones para los más acaudalados. Se fundaron cientos de oficinas y la gente se movilizaba desde lugares remotos para probar un poco de la riqueza del salitre.

Por allá por 1930 decayó la explotación del caliche cuando Alemania comenzó a producir salitre sintético. Allí sobrevino la crisis, cerraron las oficinas y las desmantelaron, provocando que los trabajadores se fueran masivamente. 

Susan tiene una extraña conexión y sensación con este lugar, siente que le pasa algo bien profundo

Joan Jett, mi Falcon Rockera en la línea del tren que aun hoy en día es utilizada

Pasear entre las ruinas conmueve el alma, es imposible no imaginar qué sería de la zona sin la crisis, seguramente el trabajo se habría tecnificado, las condiciones se habrían humanizado, el sistema de fichas se habría abolido y probablemente hoy existiría una ciudad entre Antofagasta y Calama, para albergar a todas las familias del salitre.

Intentamos imaginar como sería este lugar en su tiempo de esplendor y apogeo, como serian las casas antes de ser demolidas por el paso del tiempo, como viviría su gente, como crecerían sus niños. Al observar el entorno e intentar entender las condiciones en las que se trabajaba y se vivía, hace comprender más fácilmente porque en el norte de Chile nacieron los movimientos obreros más importantes del país, produciéndose también hechos horribles como la matanza de la escuela Santa María de Iquique.



Es difícil imaginar también el sentimiento de quienes debieron abandonarlo todo, sus trabajos, sus hogares, su pasado, su vida entera cuando las oficinas cerraron; y que sentirían ahora parados frente a sus casas en ruinas como estamos nosotros ahora.

Luego de recorrer un poco, continuamos nuestra ruta hacia Calama. En esta ciudad minera nos estaban esperando los Monjes Rebeldes. Alojamos en la casa de Débora y Julio. Íbamos a pasar sólo una noche en Calama para seguir hacia San Pedro, pero Deby nos dice: "y no van a ir a Chuqui?"

Resulta que hay un tour gratuito para ir a visitar Chuquicamata, la mina a rajo abierto más grande del mundo. Reservamos la hora para ir el miércoles y poder recorrer el campamento que alojó alguna vez a unas 25.000 personas y hoy se encuentra abandonado. Se están haciendo todas las gestiones para reconocerlo como Patrimonio histórico.  


Estacionados en Chiu chiu

Así que nos quedamos más de lo pensado y como aun faltaba un día para ir al tour, aprovechamos de salir a rutear con los Monjes Rebeldes. Nos llevaron a Chiu chiu, un pequeño poblado ubicado a 30 kms de Calama que parece un mini San Pedro con similares callejuelas, pero no es turístico. A un costado del pueblito bordea el río más largo de Chile, el Loa con unos 440 kms de longitud. En Chiu chiu está la Iglesia de San Francisco, siendo la más antigua de Chile. No tiene clavos, sólo amarras con tripas de animal. La madera utilizada para la construcción es de cactus.


Iglesia de San Francisco, la más antigua de Chile


Con todo el equipo viajero

Río Loa, de unos 440 kms de longitud es el más largo de Chile

Luego de las fotos de rigor en Chiu chiu nos trasladamos a la Laguna Inka Coya, Julio nos dice que es un ojo de mar en el cual el mismísimo Jaques Cousteau buceó sin poder encontrar el fondo. Nos dice que no sabe si el agua es dulce o salada, Susan se acerca un poco para probarla y resulta que sí es salada.  


En la Laguna Inka Coya


El día lo finalizamos en una pequeña cascada del río Loa, aunque es tarde y la luz no es muy buena, Susan logra sacar tremendas fotos al atardecer, sin duda es la Motógrafa oficial de la Expedición en Moto



La cascada al atardecer

La casa de Deby parece ser la casa club de los Monjes, en donde tenemos la oportunidad de conocer a varios de ellos que van y vienen. Terminamos la noche conversando de viajes en moto entre cerveza, vino y ron. Nos han hecho sentir muy cómodos, como en casa. 


Con ese letrero de "Bienvenidos" los Monjes Rebeldes de Calama reciben moto viajeros

Al día siguiente nos preparamos para ir al tour. Nos aconsejan llevar agua, lentes de sol, gorro, zapatos cerrados y manga larga para protegernos del sol. Al iniciar el tour nos entregaron cascos y chalecos reflectantes. Luego de una pequeña charla en Calama damos inicio a esta aventura histórica. 

El tour a Chuquicamata es muy bueno, al menos la guía que nos tocó era muy dinámica y simpática. Comenzamos recorriendo el antiguo campamento en el cual alguna vez residieron 25.000 personas en su máximo apogeo. Hoy está abandonado y no se le hace mantención a las edificaciones por lo que no nos permiten ingresar a ninguna de ellas pero una vez que nos informaron y contaron como se extrae el cobre y cual es el proceso que se realiza actualmente nos permitieron dar un breve recorrido por sus calles. 


Recorriendo el antiguo campamento de Chuquicamata

El estadio de Chuqui

Habían iglesias católicas, adventistas, y varias más

Contaban con bancos, pulperías, incluso teatro y un estadio. Aquí en Chuqui estaba el mejor hospital de la región, sin embargo se encuentra totalmente cubierto por escombros y ya no es posible visitarlo. Recorrimos las plazas y observamos todo a nuestro alrededor. Cuanta historia, cuanta nostalgia. La gente que vivía aquí tenía de todo, no pagaban agua, luz, ni gas. Además de tener muy buenos sueldos, sin duda fue un duro golpe para la gente que habitaba acá haber tenido que irse y dejar todo atrás. 

Se decidió trasladar a toda la gente a Calama debido a la contaminación a la cual se estaban viendo expuestos los pobladores de este tremendo campamento minero. 

Recuerdo haber venido a Calama muchos años atrás, antes que los mineros de Chuqui se instalaran en la ciudad y ha cambiado mucho. Al menos visiblemente para bien, desconozco el impacto que tuvo para la gente que ya vivía aquí. El año 2007 comenzó el éxodo desde Chuqui, siendo el 2009 cuando se fue la última familia del campamento.


 
La mina a rajo abierto más grande del mundo

La mina más linda del mundo

"Pequeños" camiones y maquinaria en plena faena


Un CAEX (Camión de extracción) seguido de una camioneta de juguete

Luego de dar una vuelta por el campamento minero, que más que campamento parece un pueblo fantasma lleno de un peso histórico que se siente, nos dirigimos a un mirador desde el cual podemos ver el rajo en sí. Actualmente es la mina a rajo abierto más grande del mundo, pero según nos cuentan quedan unos 7 años más solamente para ostentar ese título, ya que ahora están trabajando en la etapa de hacerla subterránea. Si todo resulta como CODELCO lo tiene pronosticado, sería la mina subterránea más grande del mundo.


 
Adiós Chuqui, adiós abnegados mineros que dejaron toda una vida en este lugar 

Nos cuentan que en el mismo lugar en el que estamos parados ya no se podrá estar en unos años más. Somos afortunados de realizar este viaje, de ver y recorrer Chile, los paisajes, su gente y su historia. 

Viajar en moto tiene otro sabor, no sólo por el hecho de viajar en moto y ser parte del paisaje que se encuentra en constante movimiento, al igual que nosotros, sino también por la gente que conocemos, y es lo que al final realmente hace el viaje, las personas que conocemos.

Muchas gracias Deby, Julio, Jorge, Dayana y a todos los Monjes Rebeldes por el hermoso espacio y momento que nos regalaron. Fuimos de pasada a Calama y nos mostraron los rincones ocultos y hermosos del norte grande. Un abrazo gigante y sabemos que nos volveremos a ver, pronto. 

Nosotros seguimos hacia San Pedro de Atacama. El viaje continua...


Un adelanto de lo que nos tocó vivir en la aventura de explorar los alrededores de San Pedro de Atacama, un oasis en medio del desierto 

Y agradecemos a nuestros amigos y colaboradores, que sin ellos esta Expedición en moto no sería lo mismo. Gracias por el apoyo!! 

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