14 mar. 2016

La Soñada Carretera Austral

Incluso antes de comenzar a viajar escuchaba el nombre de la Carretera Austral. Lugar donde iban no solo los viajeros sino también los aventureros. Y claro que debe haber sido así, hace 20 años o más era un verdadero desafío, hoy lo sigue siendo, pero evidentemente cada vez es más accesible.

Con el pasar de los años el "progreso" ha llegado y ha hecho que esté menos agreste y más transitable, tanto que muy posiblemente el próximo año esté toda pavimentada. O gran parte de ella.

Tengo muchos sentimientos encontrados pues al ser de ripio y tierra hace que se mantenga algo aislada y la rodee cierta magia, pero la gente que vive acá necesita la conectividad y que mejoren los caminos. Esto atraerá a muchos más visitantes, y algunos de ellos puede que sigan siendo aventureros.

Nos embarcamos desde La Arena a Caleta Puelche


Puerto Montt es la entrada Norte a la Carretera Austral, es bastante fácil de seguir por la Costanera hasta la localidad de La Arena (también Caleta la Arena). Nos habían dicho que el transbordador sale cada 45 mins hacia Caleta Puelche. Tuvimos que esperar solo 15 mins, no alcanzamos ni a comprar algo para comer, el pasaje costaba $7.100 pesos por moto y el viaje dura 45 mins. 

Se me hizo muy corto!!


Hacia Hornopirén


Llegamos cerca de las 19.00 hrs a Hornopirén y nos fuimos de inmediato a la Naviera para ver cómo cruzar, ya que deberíamos haber reservado con anticipación, pero nos decidimos a última hora. 

Al preguntar me dijeron que debía presentarme a las 7 am para ver si nos hacían un cupo, por lo que esa noche, que estaba comenzando a llover,  fuimos cómodos y nos quedamos en un hostel, el más barato que encontramos considerando que no buscamos mucho, pero de los 3 ese costaba 12 mil por persona, habitación matrimonial, wifi, cable, desayuno y estacionamiento techado para las motos. Que mejor!! 

La verdad yo no quería montar y desmontar campamento y motos con lluvia para estar a las 7.00 am.

Recorriendo Hornopirén 


Luego de acomodarnos, fuimos a caminar para conocer y buscar donde comer. Llegamos a una feria costumbrista donde pedimos Sierra frita (Susan tenía ese antojo...) con agregado gigantesco de papas fritas y ensalada de lechuga. Solo 4 lukitas. Lo acompañamos con uno (varios) vasos de vino navegado (vino tinto usualmente de no muy buena calidad pero rico, hervido con algunas especias como clavo de olor y cáscaras de naranja). Estaba exquisito.
Me levanté a las 7 am, imposible antes. Fui caminando a la Naviera y me dijeron que no había problema con las motos ni las bicicletas (pese a que leí relatos de viajeros en moto que tuvieron que esperar, quizás por la fecha andaba menos gente)

Volví con toda la calma del mundo, tomamos desayuno y no nos presentamos a las 9.00 que era el primer transbordador, sino que a las 10 am para tomar el de las 10.30. 

Al llegar nos hicieron pasar de los primeros saltándonos toda la fila y fui a comprar los tickets, $7.950 por moto.

Embarcados desde Hornopirén

A los 10 mins ya estábamos embarcados en esta travesía de 3 horas!!! 
Hacía mucho frío y llovía así que luego de dar una breve vuelta por la cubierta del barco decidimos entrar. Conversamos, nos reímos, comimos algo y dormimos. La vida es buena.

Luego de 3 horas o quizas un poco más llegamos a Leptepú, donde hay que bajarse y recorrer unos 10 kms no pavimentados entre un espeso y bello bosque hasta Fiordo Largo, para tomar un transbordador más pequeño hasta Caleta Gonzalo. Está incluido en el pasaje.

Para los que van a pie hay una van que los lleva, no tengo idea como lo hacen los que viajan en bici pues dan 45 mins para recorrer el tramo. Aun que no está en mal estado el camino.


Primer tramo de la Indomable Carretera Austral, ha comenzado la verdadera aventura


Al llegar a Caleta Gonzalo se desató una tormenta de proporciones bíblicas (exagero solo un poco) por lo que decidimos parar a ponernos el traje de lluvia. Estoy en eso cuando mi bella novia (no Susan sino que la Falcon) paff!! Se va de lado porque se le hundió la pata en el barro, y eso que tiene una pieza metálica para evitar que pase esto. Las maletas y defensas amortiguaron bien pero murió mi termo. Nada más que lamentar. Lo boté en un basurero cercano y continuamos con mucha precaución hasta Chaiten. 

Sólo en ese tramo, pese a la lluvia que no nos dejaba ver nada y el ripio resbaloso, ya nos habíamos enamorado de la belleza que nos rodeaba. 

El inicio del camino no fue tan fácil, pero era hermoso.

Bienvenidos a Chaiten!!


Chaiten nos recibió con los brazos abiertos y un sol asombroso. Dimos un par de vueltas y decidimos quedarnos en el camping Las Nalcas, que no dice las nalcas sino que esto:



$5.000 por persona con cocina equipada, wifi, agua caliente y la posibilidad de poner la carpa bajo techo. Todo pasando en esa cocina!!

Ahí conocimos a grandes viajeros y lo pasamos muy bien. Todo mi respeto para aquellos que van en bici, y para Jess que mochileaba con su hijo de 6 años, muy cuestionada y criticada pero ambos estaban felices con la aventura. 

Y conocimos una versión del "Tropiloco", igual que el Melvin (Melón tuna con vino blanco y azúcar), pero adentro de una piña. Estaba muy bueno.

El Tropiloco

Tuvimos un muy buen dormir, pues carreteamos hasta tarde! Así que una vez más no nos levantamos temprano, pero salimos a recorrer los alrededores de Chaiten. Es impresionante el daño que causó la erupción hace algunos años (2009). Pero más impresionante aún es ver cómo la gente no se fue y trata de levantar a Chaiten literalmente de las cenizas. Pese a que fue declarado como "sitio no habitable", la gente sigue viviendo y tratando de llevar un vida normal. 


Conociendo Chaiten

 A las afueras de Chaiten

Al otro día comenzaría una inesperada y maravillosa aventura con vistas y postales del paraíso en la Tierra. Pumalin, allá vamos!!!


Buenas rutas y que el viento los acompañe, el viaje continua!!