3 abr. 2016

El que se apura pierde su tiempo

Dejamos Coyhaique con un poco de nostalgia por todos los buenos momentos que nos regaló la familia de Ariel. Lo pasamos muy bien.

Hoy será un día corto pues la ruta es asfaltada y son solo 100 kms desde Coyhaique a Cerro Castillo.

El paisaje es muy distinto. La vegetación se ha ido, mucho más café y más parecido a la pampa pese a los innumerables cerros que rodean el lugar. La ausencia de árboles hace que en la zona se sienta mucho más el viento. A ratos nos quiere sacar de la ruta y baja mucho la temperatura.

Paramos a abrigarnos pues estabamos un poco desabrigados debido al cálido sol que nos calentaba cuando salimos.

Me estaba abrigando cuando llegó un motociclista extranjero al lado de nosotros, venía de Brasil en una GS 1200. Conversamos un rato e intercambiamos adhesivos y contactos, viene del Mato Grosso y nos dijo que si vamos lo contactemos. Así será George, así será. También va a Ushuaia pero no llega hasta Villa O'higgins, él iba a cruzar en Chile Chico pero decidió cruzar en el Paso Roballos. 


Llegando a Parque Nacional Cerro Castillo, ansiosos de ver un huemul

Junto a George


Nosotros llegamos temprano a Cerro Castillo. Fuimos al camping el Mirador, instalaciones bien decentes y los baños muy buenos, agua caliente y electricidad para cargar nuestras cosas. Genial. Cuando llegamos no había nadie en el lugar, esperamos largo rato y finalmente decidimos armar la carpa y salir a buscar algo para cocinar, mientras aprovechamos de recorrer el pueblo.





Recorriendo Villa Cerro Castillo

Cuando estábamos terminando de comer llegó la dueña del camping, muy simpática ella, habló largo rato con nosotros antes de cobrarnos o decirnos las reglas. Al poco rato llegaron un par de viajeros, padre e hija, venían de las Torres del Paine, y ya casi se encontraban al final de su viaje.

Estuvimos conversando hasta altas horas de la noche, sin darnos cuenta nos pasamos de media noche, y al día siguiente debíamos madrugar, esta vez de verdad, a las 6 de la mañana estaba puesta la alarma, pues el trekking a Cerro Castillo es largo.

Ariel había hecho anteriormente este trekking que dura varios días, comienza en La Horqueta y finaliza en Cerro Castillo, bordeando el río que cruza el parque. En esa oportunidad, Ariel lo hizo a la inversa, que es la forma mas difícil.

En Pumalin algunos mochileros nos habían comentado que actualmente existe un sendero que permite llegar a la laguna y volver a Cerro Castillo solo en un día!, obviamente escogimos esta opción, pues la laguna es el mayor atractivo de este sendero.

Intentamos levantarnos temprano, pero no pudimos, obvio, salimos a las 8:30. Son 5 kilómetros los que hay que caminar para llegar a la entrada del sendero, allí se encuentra la caseta de Conaf, dónde hay que pagar $5000 para ingresar. 

En esta parte nos llevamos una gran decepción, una vez más la tarjeta de Conaf que compramos en Santiago (que se supone nos permite el acceso gratis a todos los parques) no sirve para acceder a este (ya nos había pasado en Queulat), ya que fue entregada su administración a la Cámara de Turismo de Villa Cerro Castillo. Entendemos que esto puede suceder pues Conaf no tiene los recursos para administrar de manera correcta todos los parques de Chile, pero es una excepción que no es informada cuando uno adquiere el pase anual. Además, a diferencia de lo que ocurre en el sendero del Bosque Encantado, el sendero esta pésimamente señalizado, y no hay ninguna inversión para mantenerlo, siendo que el valor de ingreso es bastante elevado.

Pese a ello, decidimos continuar, y aunque las instalaciones son pobres y el sendero descuidado, el paisaje es hermoso, y sabemos que lo que nos espera más arriba también lo es. El camino es bastante exigente, y sumado el resfrío que no me deja respirar correctamente, se me hace bastante difícil seguirle el ritmo a Ariel.

Después de unas 3 horas llegamos al mirador de la laguna, su color es alucinante! El viento corre feroz y hace bastante frío, así que nos equipamos con toda la ropa que llevábamos. Aprovechamos de comer algo mirando ese paisaje maravilloso, mientras esperábamos que despejase la cumbre del Cerro Castillo, tardó 2 horas en despejarse, pero valió la pena la espera, es asombroso, realmente parece haber un castillo en su cumbre. 

Mientras esperábamos encontramos un perrito, que tenia mala una patita, le hicimos un cariñito y no nos abandonó más. nos siguió por todo el camino de vuelta, al principio daba pena verlo bajar con su patita lastimada, pero finalmente resultó ser mucho más veloz que nosotros, él se adelantaba, y si nos demorábamos en alcanzarlo se ponía a llorar.











En el camino de regreso nos encontramos con Valeria y su padre, que regresaban de hacer el trekking también.

Llegando al camping nos pusimos a cocinar, y también le cocinamos algo a nuestro amigo perruno, que, famélico, no esperó que se enfriara su comida sino que la vació al suelo para apresurar el proceso y poder devorarla en un santiamén, luego de comer se fue a recorrer el pueblo y no lo volvimos a ver.

Al día siguiente nos levantamos lo más temprano posible para continuar a Puerto Rio Tranquilo, el camino que nos conduce hacia allá se corta entre las 13.30 y 18.30, por trabajos, por lo cual debíamos apresurarnos.

Nos despedimos de Valeria y su padre, quien nos regalo una multiherramientas para el viaje, de verdad muchas gracias! ya la hemos usado muchas veces. Fue un gusto enorme conocerlos a ambos!




Alcanzamos a pasar justo antes que cortaran la carretera. En general el estado del camino es bastante bueno, incluso tiene segmentos que parecen pavimento. Sin embargo, existen muchos tramos dirigidos por paleteros, donde hay que esperar largos minutos para poder continuar. El paisaje en todo momento es impresionante, pasamos por varias lagunas cuyos nombres desconocemos, cruzamos muchos ríos y atravesamos el bosque muerto, vestigio de la erupción del volcán Hudson hace mucho tiempo atrás. Un pequeño tramo de camino está cubierto con arena muy blanda, apenas unos 2 metros, pero lo suficiente para hacernos tambalear. Por un momento pensé que caía, especialmente cuando la moto se me va hacia un lado e intento apoyar el pie, pero este se hunde en la arena húmeda hasta el tobillo. Una acelerada brusca me salvó del costalazo.

Finalmente llegamos al lago General Carrera, el más grande de Chile, llamado Chelenko por los Tehuelche, pueblo originario de la zona. El color del lago es impresionante, varía desde el azul más profundo a un turquesa intenso, pasando por toda la gama entre ellos. Paramos allí un rato y aprovechamos de comer.




Recorrimos los últimos kilómetros que nos separaban de Puerto Río Tranquilo en menos de media hora, allí encontramos combustible y teníamos la misión de buscar a Ricardo, un viejo amigo de Ariel, quien recién este año instaló un camping acá.

Pero antes de buscarlo fuimos a saciar un antojo, y nos comimos un completo, muy pequeñito pero sabroso.




Luego de ello nos dirigimos hacia Bahía Exploradores, pues el camping se encuentra en el kilómetro 20 de ese camino. Nos sorprende el buen estado de la ruta, y podemos hacer este tramo en menos tiempo de los esperado. En el camino vemos el Cementerio de la familia Barrocal, característico por su arquitectura local.


Cementerio Barrocal

Finalmente llegamos al camping y cafetería La Nutria, allí nos recibe Ricardo y sus padres, tras una larga conversación armamos campamento y nos vamos a comer uno de los sabrosos churrascos que venden en la cafetería acompañado de un riquísimo café de grano, algo bastante inusual en la región. 

Allí conocemos a Tomás y Trini, ambos médicos, quienes ya van de regreso a Santiago, luego de recorrer parte de la Carretera Austral en camioneta, conversamos largamente, y al anochecer nos fuimos a la casa de Ricardo a seguir disfrutando junto a unos buenos piscos. Es muy grato conocer gente amable en el camino y esperamos que a ustedes les siga yendo igual de bien, gracias por las buenas vibras, la buena conversación y ese rico vino que nos compartieron. 

Muy, muy tarde nos fuimos a dormir, afortunadamente al día siguiente no habría que madrugar, pues como dicen por acá, el que se apura pierde su tiempo!!!

En el Camping La Nutria