22 oct. 2015

Día 14. Comienza el retorno, con toda la fe!!

Aunque nos acostamos temprano considerando que al día siguiente debíamos madrugar, fue imposible no levantarse durante la noche a contemplar la tormenta eléctrica y maravillarnos con la intensidad de la lluvia y el viento, apenas vestidos, estábamos ambos como niños chicos pegados a la puerta, mojándonos y observándolo todo.

Por ello dormimos poco, esta vez el reloj sonó a las 07:30 de la mañana, y levantarse fue una gran tortura. Un día soleado surgió triunfante luego de las intensas precipitaciones de la noche, una grata sorpresa, pues habían anunciado lluvias para este día, aun así estaba helado, como todos los días. A esa hora Sheila y Liz ya estaban en pié preparándonos el desayuno, unos deliciosos buñuelos de banana que ya quiero intentar preparar!!

Como dijo Sheila, para volver hay que partir primero, así, en medio de buenos deseos, promesas de visita y mucho cariño, comenzamos la segunda mitad de nuestra aventura... el regreso, algo no menor considerando que una de las motos estaba herida, pero todos le teníamos fe, y ella estuvo a la altura.

Posteriormente notamos en un video que mientras nos despedíamos Sheila dice: 
-Van a llegar, porque es Falcon, porque es Honda...


Muchas gracias por todo!!

Ahí estamos los Gurises, como nos llaman en Uruguay, una palabra para decir "jóvenes"

En virtud de los acontecimientos, decidimos cambiar un poco el itinerario inicial, y dejamos Paysandú para la tercera etapa, por tanto el regreso sería por Fray Bentos-Gualeguaychú, para continuar desde allí hasta Santa Fe donde nos reuniríamos con Pablo.

A medida que avanzábamos comenzó a hacer calor y al llegar a Gualeguaychú ya era insoportable. Esta vez el cruce por la frontera fue mucho más lento que al ingresar a Uruguay, pero no por la cantidad de gente, sino que por el funcionario que nos atendió. Estando allí cambiamos también los pesos uruguayos sobrantes, algo muy necesario, pues en Argentina nos fue imposible girar dinero.

En esta ocasión la velocidad promedio fue de 80-90 km/hr, ya que intentamos no sobrepasar las 5500 rpm, además controlamos el aceite cada 150 - 200 km aprox, adicionándole también el aditivo que nos recomendó Fernando.

Al llegar a Gualeguaychú preguntamos como llegar a Santa Fe, pero algunos nos mandaban a la 14, otros a la 20, otros a la 16, etc., ante información tan confusa buscamos un lugar con wi-fi, para hacer uso del GPS de mi celular, pero justamente en la estación de servicio a la que pasamos, vendían mapas de Argentina bastante buenos, de esta manera, mapa en mano, pudimos establecer la ruta a seguir.

Escogimos la RA20, el paisaje es hermoso!, distinto al que vimos al venirnos por la RA 7, aquí hay pequeñas colinas verdes y el viento no es tan inclemente. Unos nidos gigantes en las torres del cableado eléctrico nos llamó la atención, al igual que unas especies de "animitas" llenas de banderas rojas (ya nos habían llamado la atención apenas empezamos a recorrer Argentina) que más tarde supimos eran santuarios dedicados al Gauchito Gil, un inocente asesinado por "desertor del ejercito", y por ello considerado milagroso.


 Nidos gigantes

Santuario dedicado a Gauchito Gil

En este tramo una tórtola chocó con mi espejo, solo sentí que golpeé algo blandito, pero Ariel vio volar las plumas y vio también al pobre pájaro salir despedido en la dirección contraria de la que venía, aunque sea cruel, me dio un ataque de risa por el pobre pajarillo, jajaja.  

Otra anécdota, que podría habernos costado la vida, la vivimos también en este tramo. Veníamos bajando una pendiente cuando veo un camión que va frente a mí (aún lejos), un poco encandilada con el sol que comenzaba a descender solo ví que había un camión en mi pista, pero una vez superado el umbral de deslumbramiento, vi que en realidad el camión venía por mi pista, en un intento de adelantar por lo menos a 2 camiones y unos 3 autos, algo imposible para un camión en un tramo tan corto como ese. Apenas lo noté comencé a frenar bruscamente, y escucho a Ariel (venía atrás mío) que me grita Cuidado, cuidado!! por el intercomunicador, era imposible, no alcanzaba a frenar y ambos tuvimos que salirnos de la pista.

Continuamos nuestro largo camino hacia Santa Fe, el atardecer nos alcanzó poco antes de llegar a Paraná, el atardecer más largo que he visto en la vida, y francamente hermoso.

Puesta de Sol en la Ruta

 Reflejos rojos hacia Santa Fe

Cuando entramos a Paraná ya era de noche, en la calle vimos muchas trabajadoras sexuales, y aparentaba ser un sitio peligroso, de allí salimos hacia la carretera que nos llevaría a Santa Fe, paramos en una Estación de servicio a comer algo rápido, pues el hambre era intensa, y claro, si no comíamos nada desde el desayuno!

Cruzamos el túnel que pasa bajo el Paraná, hay un peaje allí que es carísimo, y finalmente entramos en la ciudad, pero nosotros debíamos continuar hasta Santo Tomé. Con lo poco que vimos, pudimos notar que es una ciudad muy bella, por tanto debemos volver.

Saliendo de la carretera para entrar al corazón de la ciudad, apenas llegamos al primer semáforo, se detiene al lado una camioneta, con unos hombres que empezaron a preguntarle a Ariel por el viaje, y él, ni corto ni perezoso, aprovechó la oportunidad de preguntar como podíamos llegar a Santo Tomé, pero entonces dieron la verde, y comenzaron a avanzar, lo cual no impidió que los hombres se comunicaran a grito pelado con Ariel para darle las indicaciones, en una de las situaciones más cómicas que vi en todo el viaje, aparte de reírme solo le indicaba a Ariel si había algo adelante (ya que no iba mirando) para que no quedara estampado en una micro como quedó la tórtola en mi espejo. Junto a mi iba otro motociclista, un repartidor, que iba pendiente de la conversación de los dos locos de adelante, y en el siguiente semáforo nos corroboró la información que había gritado el de la camioneta.

Y así llegamos al puente que lleva a Santo Tomé, donde había un taco infernal, pero como andamos en moto, nos metimos conejeando y salimos rápidamente de allí. Pero, ni bien habíamos atravesado el puente, cuando siento que los cambios estaban muy largos, y reconocí inmediatamente el síntoma, la pata de cambio se había des-soldado!!, nada que hacer, como estaba en segunda y quedaba poco camino, continué así para buscarle una solución al día siguiente.

Llegando a Santo Tome buscamos la dirección de Pablo, pero otra vez el GPS nos falló, de modo que buscamos una cabina telefónica para comunicarnos con él. Afortunadamente estábamos muy cerca, y Pablo llegó a buscarnos en bicicleta.

Por fin luego de un largo día estábamos en nuestro destino, la moto de Ariel había aguantado muy bien esta primera gran prueba y llegamos a un hogar donde nos recibieron muy bien.

Acá probamos el Fernet con Coca-Cola, es muy rico!!

Charlamos largo rato, intercambiando experiencias y recibiendo grandes consejos de nuestro hospedador. Comimos nuevamente y a dormir!!, al día siguiente el destino sería Villa Carlos Paz.

Relato de Susan Arias D.