8 oct. 2015

Día 3, Nuestra Señora del Buen Ayre

Nos levantamos un poco más tarde. Susan me propuso que nos ducháramos juntos así podríamos ahorra tiempo y agua (qué ecologistas), la verdad es que no ahorramos ni lo uno ni lo otro! 
Susan compró pan y nos quedaba queso y fruta del otro día. Tanto en Mendoza como acá en Vicuña Mackenna pagamos $ 300 argentinos por el alojamiento.

Este día el viento, nuestro infaltable compañero se hizo más presente. A ratos parecía que nos iba a sacar el casco o botar de las motos. Pero al andar un trecho a 100 o 110 kms/h, te acostumbras y ya lo asimilas como "normal", aunque se hace difícil la comunicación entre ambos.

Es común ver pasto en la banquina como le dicen acá

Viajar en moto, aunque vayas conectado por bluetooth o escuchando música, tiene esos momentos de abstracción total en la ruta en los que sólo escuchas tus pensamientos, sólo eres consciente de lo que ves, lo que hueles, lo que sientes mientras vas sentado ahí, avanzando en ese lugar tan vasto como tus propios pensamientos. Porque así es Argentina. Tu vista se pierde en el horizonte junto a tus pensamientos. Los cuerdos y los insanos.

Un paisaje distinto, vasto y hermoso. De vez en cuando te topas con otros vehículos, casi nadie en moto, y algunos camiones. Eso por muchos kms. de echo lo comentábamos con Susan, que rico que tuviéramos la carretera sólo para nosotros.

En toda la ruta nos han cobrado como 3 peajes a $5 argentinos cada uno, el resto de los peajes son liberados. 

Algunos kms antes de llegar a Buenos Aires ya no estamos tan solos en la carretera, se nota que es una gran ciudad. Muchos camiones y camionetas circulan en ambos lados. Haciendo las últimas horas más lentas. Acá se puede circular hasta 110 kms/h y los camiones circulan a 80, y de verdad lo hacen!!! Se mantienen a 80 kms/h. Se vuelve difícil adelantar, pero lo vamos haciendo con precaución.

Dejando atrás el infinito

En la ruta vimos varios humedales a la orilla de la carretera, muy lindos todos. Se pueden ver distintas variedades de aves. Hay una especie similar el aguilucho pero más grande. Se ven muchos de esos. También una especie de grulla, flamencos y muchas cigüeñas. Al principio no sabíamos qué era ese pájaro, Susan pensó que podía ser una cigüeña, lo buscó en internet cuando llegamos a Bs As, y tenía razón!! Espero que no nos quieran decir algo con eso, habrá sido por la ducha?

 Susan y Ania al lado del humedal para sacar algunas fotos

 Flamencos o Parinas en el humedal

Siguiendo por la ruta, nos topamos con una laguna gigante!! Parecía mar, incluso olía a mar. Acá había gente pescando. Nos acercamos a un grupo que estaba pescando para saber que sacaban. El hombre me dijo que pejerey. Mientras yo hablaba con él, un montón de niños se acercaron a Susan y uno en particular fue el primero en llegar y le hizo muchas preguntas referente al viaje y a la moto. Le dimos uno de nuestros adhesivos para que nos siga en las ruta por América Latina!!

Los chicos pescando a la orilla del lago posando con Ania

Acá en Bs As nos estaba esperando un contacto, pero lamentablemente no pudimos coordinar bien nuestra llegada, aunque tratamos de encontrarnos, fue imposible. Así que ya por la hora, debido al taco en la ruta (gran congestión vehícular), llegamos tarde a Bs As. Como no queríamos molestar, decidimos buscar alojamiento por nuestros medios.

La única forma de poder bajarme de la moto en un terreno tan irregular, fue apoyando una de las defensas en la barrera de la carretera. resultó!

No nos habíamos adelantado a eso, así que no sabíamos ni donde ir y no habíamos buscado previamente en internet. Llegamos al centro y empezamos a mirar en las calles. No veíamos ni siquiera hoteles. Le preguntamos a un par de personas pero nadie sabía donde había alojamiento ni cual era el barrio donde encontrar.

Nos dimos vuelta en moto como 1 hora. Decidimos cargar nafta y volver a preguntar en alguna estación de servicio, en Chile usualmente saben, acá no muchos sabían. Cuando cargamos, Susan se puso a conversar con una chica que trabaja en la estación (acá es común ver a mujeres cargando nafta en las estaciones), se acercó otro empleado del lugar y un cliente, jajaja. Todos colaborando en dar con el hostel.
Al final un cliente buscó en su celular por internet y le mostró en el mapa a Ssuan como llegar a 3 que estaban cerca. Así que al menos ahora teníamos un dato.

Al ir saliendo de la estación de servicio, había 3 policías parados en la esquina y se me acercaron. Querían saber de la moto. Según ellos al Falcon en Argentina suena como tarro de piedras. Pero las nuestras no, de hecho la de Susan suena más ronquito que la mía y ellos también lo notaron.
Susan al verme con la policía se había preocupado al principio, después se dio cuenta que hablábamos de motos.

Les pregunté por hostel u hospedaje, pero no me pescaron, preferían hablar de motos, jajaja.
Así que nos despedimos y seguimos hacia los posibles puntos que le habían dado a Susan. Al primero que pasamos estaba lleno, el segundo estaba cerrado, ya no existía, pero como dicen por ahí, la tercera es la vencida. Llegamos al hostel Play. Ahí sí había cupo, y aunque eran habitaciones compartidas, decidimos quedarnos ahí.
Tiene mucho estilo y todo gira entorno a la música. Nuestra habitación era la del Jazz & Blues!

Hasta ese momento no habíamos pensado en habitaciones compartidas, aunque usualmente es más barato. En otros viajes mochileando lo hemos hecho, pero en esta oportunidad no lo habíamos considerado, quizás por la cantidad de bultos. Un topcase, una mochila grande y un bolso de estanque, cada uno. No caben en los casilleros de los hostel con pieza compartida.

Las motos quedaron en la calle, pero la chica de la recepción dijo que era tranquilo y que no pasaba nada. Estábamos en el barrio Palermo. Ya eran las 23.30, estábamos cansados y con hambre, así que nos quedamos ahí. La Tatuada y Ania quedaron amarradas entre ellas con dos cadenas.

Para nuestra suerte, sólo habían 3 personas en el hostel. Así que elegimos la pieza de 9 personas. Que en realidad la teníamos para nosotros solos. Estaba incluido el desayuno buffet. Genial!!!

Acá nos cobraron $165 por persona. Un poco más que antes, pero aún dentro del presupuesto.
En la ruta nos habíamos percatado que se me salió un perno del parabrisas y a Susan se le quemó una luz direccional. Así que sería una de las cosas que hacer al día siguiente en Buenos Aires, a demás de conocer.


Buenas rutas amigas y amigos viajeros!