6 oct. 2015

Día uno, No todo aquel que anda errante está perdido

Amigas y amigos Viajeros, acá estamos con la Etapa I: En busca del Océano más allá de las Montañas.

El caos antes de partir

Día uno.

"No todo aquel que anda errante está perdido". JRR Tolkien.

El día anterior a salir fue un caos. Comenzó a llover y cerraron el paso Los Libertadores, así que fuimos a visitar a mi hermana y su pareja sin saber si podríamos viajar al otro día. La verdad fui a ver a mi hermosa sobrina recién nacida, pero no le digan a mi hermana.
Así que comimos muchos tacos, Marcelo es chef y cocina muy bien. Ese día lo demostró una vez más.

Pensando en la posibilidad de que el paso estuviera cerrado dos días, decidimos tener un plan B. Y ese plan B era ir al Salar de Uyuni en Bolivia.
Afortunadamente el paso lo abrieron al otro día, Susan lo revisó en las redes sociales. Hicimos la clásica compra de último minuto, como buenos chilenos (todo a última hora), cargamos las motos y partimos hacia el paso Los Libertadores.

Susan terminando de amarrar la carga a su bella Ania, la Cobriza.

Ya en la cuesta Caracoles notamos algo raro. Muchos camiones detenidos en la orilla. Pensamos que como el paso había estado cerrado el día anterior, aun la aduana estaba colapsada. Y así fue.
Tardamos todo el día en cruzar. Cuando estábamos en la interminable fila, vimos a dos motociclistas "conejear" (pasar entre los autos detenidos). Le dije a Susan que esperara en la fila por si no nos dejaban pasar para no perder el puesto de lo que ya habíamos avanzado. Al llegar al principio veo que los habían dejado pasar. Así que me devuelvo donde Susan (los intercomunicadores tienen alcance de 500 mts, yo estaba muuucho más adelante), y le digo que sí podemos pasar.

Al llegar al inicio, el policía argentino no nos quería dejar pasar, debíamos devolvernos y hacer toooda la fila. Al conversar un rato con él, aunque era bien cortante, decide dejarnos pasar y llama a otros dos motociclistas que estaban en la fila. Todos chilenos.
Los primeros que habían pasado iban en motos grandes, uno en una Harley y el otro en una Vstar 650. Los otros dos a los que el policía hizo avanzar, uno iba en una Kawa Ninja y el otro en una Regal Raptor, la Daytona.
Conversamos un rato en la fila de la aduana. Los custom iban a un encuentro motoquero en Mendoza, los otros dos de paseo, también a Mendoza. Ahí nos separamos, cada uno siguió su camino.

Antes de encontrarnos con la mega fila

En la interminable fila antes de colarnos, jeje.

El paisaje es hermoso, muy distinto el otro lado de los Andes. Pudimos ver el Aconcagua (6.962 msnm), aunque con una gran nube lenticular en su cima, se veía sublime e imponente.
Las formaciones rocosas al lado de la ruta son escarpadas y casi sin nieve. El valle se va abriendo en torno a lo que parece un cañón, todo hermoso. Luego de algunas curvas, comenzó el viento. Antes de llegar a Uspallata, corría mucho viento. Nunca me había encontrado con tanto viento, Susan tampoco.

Ambos pensábamos que el viento del norte de Chile era muy fuerte, sin embargo éste lo era aun más.
Al llegar a Uspallata vimos al de la Ninja, había perdido a su compañero de la Regal. Nunca supimos si se volvieron a encontrar.

Nosotros pasamos a comer a un local que lo recomendó el tipo que nos cargó nafta (como se dice acá), y sí que acertó. Pasamos a un local rústico al lado del camino. Uspallata me recordó mucho al Cajón del Maipo, pueblo cordillerano con actividades outdoor. Quizás, los que conocen mejor me van a decir que es mala la comparación, puede que sí, sólo estuvimos un poco más de una hora, pero fue la primera impresión que nos dio.

En ese local, ambos pedimos té y un lomo. Es el sandwich de lomo más rico que he comido!. El lomo en sí estaba muy bien preparado, exquisito. Susan me dijo: Algo saben los argentinos de carne. jajaja, Sí que saben!

Continuamos la ruta y el viento fue más fuerte y comenzó a lloviznar un poco, pero fue corto ese tramo. Afortunadamente, aunque no fue el viento más fuerte que nos encontraríamos.

La carretera es muy oscura pero en general en muy buen estado y bien señalizada, lo suficiente al menos. Nos entretuvimos conversando con Susan de variados temas, es bueno ir conectados, hasta que llegamos a Mendoza. Ella ya había estado ahí, y fuimos a un Motel al lado del camino como los clásicos de USA, pero estaba caro, así que seguimos buscando un rato más. Luego de dar unas vueltas, logramos dar con un Hostel descente donde finalmente alojamos y pudimos meter las motos al patio. Como lo único que llevamos afuera es la mochila, fue fácil descargar y volver a cargar al otro día.

Buscando alojamiento en Mendoza

Aprovechamos de cambiar dinero también pues estaba muy bueno el cambio, nos convenía. Así pasamos nuestra primera noche, tranquilos y recuperados para seguir la ruta.

La Tatuada descansando después de un largo y burocrático día de aduanas, su primera vez

Hoy ya estamos en Buenos Aires, pero mañana les relataremos nuestro paso por el pueblo Vicuña Mackena. Vale la pena contarlo!!

Saludos a todos y muy buenas rutas!